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Si bien aún es una enfermedad incurable, quienes la padecen tienen hoy la opción de mejorar notoriamente su calidad de vida y prolongar por más años su ciclo vital, gracias a innovadores tratamientos de estimulación cerebral.

 

Por Antonio Muñoz B. / Periodista PUC

 

Como se sabe, la enfermedad de Alzheimer es neurodegenerativa, incurable y terminal, conllevando deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Según estadísticas actualizadas de la Organización Mundial de la Salud, es la más común de las demencias seniles, abarcando entre un 60 y un 70% del total de la población que las padece. Este panorama hoy, gracias a un tratamiento desarrollado por el Dr. Wilson Araya en el centro Holymed, podría comenzar a revertirse. Así lo demuestra un estudio de casos que ya tiene 6 años de existencia y en el que han participado decenas de pacientes.

Así describe el Dr. Araya su investigación, estructurada a partir de dos proyectos:
“Uno se llama RTMS (Repetitive Transcraneal Magnetic Stimulation), que consiste en la emisión de pulsos magnéticos al cerebro, a través del cráneo, con el fin de estimular ciertas áreas dañadas en el Alzheimer o de inhibir otras que pudieran estar hipermetabólicas, regulando el metabolismo cerebral. Desde el punto de vista del RTMS, el pulso magnético despolariza la membrana de la neurona, porque todas las células, no solamente las neuronas, actúan por diferencias potenciales eléctricas, donde permanentemente hay un intercambio de iones de cargas eléctricas. Entonces, lo que hace el pulso magnético es repolarizar, lo que en el lenguaje computacional equivaldría a resetear la neurona, partir de nuevo. Por otro lado, genera nuevas sinapsis, porque normalmente las neuronas están unidas a través de las sinapsis y en el Alzheimer, estas se separan, generando este espacio intersináptico en el que aparece la proteína Tau y los Beta-amiloides, impidiendo
que vuelvan a conectarse.

El otro proyecto se llama Biofotónica, y se basa en un principio tan antiguo como es el conocimiento de que los colores
son vibraciones y, a través de ellas, vamos a generar cambios biológicos. Entonces, nosotros estamos estudiando el efecto de ciertas frecuencias de onda con una máquina con tecnología sueca que se llama Monocrom. Se somete al paciente a una longitud de onda de 465 nanómetros, que corresponde a luz azul oscura-violeta”. Por supuesto, esta exposición se hace en períodos de tiempo controlados y donde la estimulación se potencia con música relajante, aromas y luz ambiental.

Como requisito previo para el inicio del tratamiento se exigen diversos exámenes, entre los que se encuentra el SPECT (Tomografía Computarizada de Emisión Monofotónica) cerebral, considerado a la fecha el más avanzado en tecnología para
el diagnóstico del Alzheimer. “A diferencia de muchos otros exámenes, te muestra el funcionamiento cerebral por medio
del color, que te va diciendo si el metabolismo está por encima o por debajo del normal. El rango de normalidad va desde
el naranja hasta el verde limón. Todo lo que esté por encima indica hipermetabolismo, es decir, un desgaste energético.
Todo lo que está por debajo indica un hipometabolismo, un gasto por debajo de lo normal. En el Alzheimer, las alteraciones
principales se dan en la corteza prefrontal, asociado a las capacidades ejecutivas o cognitivas: síntesis, análisis, abstracción,
toma de decisiones, el juicio sobre los otros”, explica el Dr. Araya.

De los actuales 22 pacientes con Alzheimer en estudio, en diferentes etapas de la enfermedad, algunos están bajo  tratamiento con RTMS desde 2011, mientras que otros en Biofotónica desde principios de 2016. Sólo 3 han pasado por ambos, conjuntamente. En cuanto a los controles, se realizan dos al año, gracias a los cuales ya es posible dibujar una tendencia. Al respecto, el experto afirma: “Tenemos resultados bastante esperanzadores respecto de los criterios que medimos. Uno tiene que ver con las capacidades en la toma de decisiones y otro con las capacidades cognitivas. La mayoría de nuestros pacientes había dejado de leer o de ver televisión. A un año del tratamiento, hubo cambios. Hoy, casi todos están leyendo libros o tomando la iniciativa en cosas tan simples para nosotros, pero que ellos perdieron por la enfermedad, como por ejemplo querer ir de compras al supermercado o salir a pasear. Controlamos, también, la ubicación temporo-espacial, donde nuestra sugerencia es que no salgan solos, pese a la mejoría, o que salgan a comprar a la esquina, mientras alguien los vigile a distancia para no generarles inseguridad.

También estimulamos que los familiares generen mayor autonomía en el ámbito de las cosas materiales y del manejo de
dinero por parte del paciente”. Aparte de ellos, en Holymed también atienden a otros pacientes con Alzheimer que no forman parte de este estudio, confirmando las tendencias que revelan las investigaciones científicas. “Tenemos más mujeres que hombres porque el Alzheimer es más frecuente en ellas que en ellos, desarrollando tres veces más demencia senil, probablemente por el tema hormonal, porque ellas son más sensibles a este tipo de cambios como consecuencia de la baja de los estrógenos. Por eso, a la mayoría de nuestras pacientes les sugerimos estimulación hormonal a través de hierbas. Nosotros no estamos por el reemplazo hormonal. Claramente, al llegar a la menopausia, la mujer tiene una mayor incidencia de desarrollar Alzheimer y, otro dato interesante, la mayoría de quienes lo padecen son delgadas, con poca reserva de grasa, que es un factor de riesgo porque se cree que buena parte de las hormonas sexuales femeninas son liposolubles, es decir, se acumulan y se guardan en grasas. Entonces, si no tiene grasa, no tiene cómo acumular y, por lo tanto, entra rápidamente en déficit”, comenta el Dr. Araya.

Agrega que las más recientes estadísticas evidencian un aumento de esta enfermedad en personas más jóvenes, atribuible,
según una teoría actual, a la creciente contaminación acústica, del aire y de la frecuencia de ondas (telefonía celular, televisión, radio). Pero plantea que habría formas de prevenirla: “En primer lugar, nosotros utilizamos principios dietéticos.
Desde el punto de vista de la concepción más naturista, recomendamos medidas muy simples como incorporar a los alimentos la cúrcuma, el curry, el ajo, la cebolla y los cítricos, sugiriendo que el paciente siga tomando café con cafeína
e ingiriendo pequeñas cantidades de chocolate, porque todas estas sustancias son antioxidantes o promotoras de la secreción de endorfinas. Algunas promueven la circulación sanguínea cerebral, como las moras o las bayas. El aceite de
coco también es bueno. Promovemos una copa de vino tinto al día. La presencia de ciertas vitaminas es fundamental, como
el complejo vitamínico B y el D, principalmente, porque favorecerían la señalización normal interneuronal”. El experto describe que la música y el ejercicio físico así como el cognitivo –puzzles, sudoku, sopas de letras– son recomendables también a la hora de prevenir.

Publicado originalmente en la Edición 160 de El Guardián de la Salud. 

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