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Por Equipo el Guardián

El término “poder” se utiliza para describir la facultad, habilidad, capacidad o “autoridad” para llevar a cabo una determinada acción, lo que necesariamente implicaría poseer mayor fortaleza intelectual y/o corporal.

No obstante, el uso más habitual del término se refiere al control, imperio, dominio y jurisdicción que un hombre dispone para concretar algo o imponer un mandato. Así, el poder se relaciona con gobierno, o con otorgar la facultad para que un ser humano –en representación de varios–, pueda llevar a cabo cierto plan.

Hay un deseo de poder en cada uno de nosotros

El célebre psicólogo de la Universidad de California, en Berkeley, Dr. Dacher Keltner, sostiene que: “El poder es algo inherente a la condición humana, y va más allá del poder que ejercen los políticos o la policía. Está presente cuando un niño hace un berrinche para que su padre le compre un dulce, el uso de la sensualidad de una mujer para conseguir lo que quiere, o la invención de consignas para ofender a gobernantes en protestas políticas.

El poder no es algo que debemos (o podemos) evitar, ni es algo que pasa necesariamente por la dominación y la sumisión. La sociedad humana está inmersa en la dinámica del poder”.

Para lograr “igualdad” necesariamente se requiere de garantía, transparencia y facilidad de acceso a la información. De esta forma, se pueden tomar decisiones responsables sobre aquello que puede afectar nuestro ser de forma física, mental o espiritual. La decisión es el acto más importante de apropiación y uso efectivo de poder.

El pintor y escritor español Santiago Rusiñol (1861-1931) escribió: “Engañar a los hombres de uno en uno es bastante más difícil que engañarlos de mil en mil. Por eso el comunicador tiene menos mérito que el abogado o el curandero”.

Gracias a Dios, el dolor de muchas personas afectadas de forma negativa (por las vacunas, por ejemplo), ha motivado a muchas más a tomar conciencia y buscar información; y hoy están logrando disipar el miedo, la vergüenza y la culpa, sentimientos promovidos masiva y mediáticamente para opacar nuestro verdadero poder de decisión.

Somos los únicos capaces de juzgar nuestras acciones, y es nuestra responsabilidad corregir, aprender y, si fuese posible, reparar errores. El poder creador es del Creador, pero el poder transformador debe venir de nosotros; es decisión. Lo difícil siempre es decidir cuándo comenzar; pero una vez que empiece a decidir en forma consciente podrá transformar los problemas en circunstancias, y a buscar la salud en lugar de evitar la enfermedad.

¡Hasta la próxima!

(Publicado originalmente en edición 151 de El Guardián de la Salud, en su versión impresa)

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