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Paola Ramírez Vega
Nutriterapeuta en Medicina Ortomolecular

“La mujer, al cruzar la menopausia, se abre a la oportunidad de experimentarse a sí misma de una manera renovada y profundamente poderosa. Al dejar atrás el desconcierto y el temor generados por la presión cultural, y al abrirse a la verdad que mora en su interior, la mujer encuentra un desafío increíble para el que está mucho mejor equipada que cualquier otro bípedo. Le es posible sentarse en consejo y usar el poder de la sangre ahora retenida para crear un mundo armonioso a su alrededor”.

Brooke “Medicine Eagle” Edwards
Autora estadounidense

Si eres una mujer entre los 45 y 55 años de edad, que está acercándose o vive actualmente este ciclo de cambio en su vida, es posible que te sorprendas al saber que la menopausia en realidad dura solo un día, y ocurre técnicamente el día en que cesaron por completo tus periodos menstruales.

Todos los malestares que podrían llegar a vivirse en esta etapa, tales como cambios de humor, sofocos, problemas para conciliar el sueño, aumento de peso, u otros síntomas molestos característicos, en realidad ocurre durante la perimenopausia, que es el tiempo previo y la antesala de este nuevo ciclo de nuestras vidas.

Si bien la edad promedio para la llegada de la menopausia es a los 51 años, la gran mayoría de las mujeres experimentan este “ciclo de cambio” a una edad similar a la de sus madres, lo que en lo personal siento que le da un sentido más significativo a este cambio.

Es importante tener en cuenta que la perimenopausia (proceso de adaptación previo a la menopausia) puede durar años y, aun meses después de llegar la menopausia puede haber algún malestar como fatiga, depresión, irritabilidad, ansiedad, sofocos, dolores y en ocasiones, pérdida de libido. No obstante, y a pesar de lo incomodo que puede llegar a ser, es importante que recordemos que la menopausia es una etapa natural en la vida de cualquier mujer; no es una enfermedad, por lo que tenemos que ser juiciosas a la hora de “tratarla”, si estás padeciendo de síntomas molestos.

Como mujeres, debemos ser conscientes de que cualquier cambio relacionado con nuestro ciclo hormonal, a cualquier edad, puede afectarnos física y emocionalmente, no tan solo la menopausia. Y mientras muchas mujeres no experimentan ningún síntoma en absoluto, otras tienen que adaptarse a una serie de síntomas, a veces difíciles de sobrellevar.

Aromaterapia con aceites esenciales

Si estás considerando tratarte de manera natural con algún profesional calificado, es posible que quieras complementar el tratamiento con aceites esenciales. Tu cuerpo te lo agradecerá.

Estos aceites se pueden disfrutar de forma aromática, al rociarlos en el aire con un difusor o poniendo unas gotitas sobre un pañuelo o la almohada. También puedes poner unas gotitas a un baño de tina tibio o a un baño de pies. Pero ¡ojo!, que no se “toman”, “comen” ni se aplican directamente en la piel. Son muy potentes y, en algunos casos, podrían causar irritaciones u otras consecuencias.

Como naturalmente el cuerpo de cada mujer es único, este responderá de distintas maneras a cualquier tratamiento, incluyendo los aceites. Por esto, sería muy beneficioso si pudieras asesorarte con algún terapeuta de aromaterapia con experiencia en el equilibrio hormonal.

No obstante, los más recomendados son:

Salvia sclarea: alivia dolores, bochornos, y ayuda a calmar la sensación de estrés mejorando el balance hormonal. A nivel emocional, revitaliza, estimula y disipa tensiones.

Geranio: ha demostrado ayudar a balancear las hormonas y mejorar el estado de ánimo, ya que actúa como antidepresivo. Además, promueve ciclos menstruales regulares durante la perimenopausia.

Lavanda: ayuda a balancear las hormonas, alivia los cólicos y el estrés. También calma las cefaleas, las palpitaciones y los bochornos relacionados a esta nueva etapa.

Albahaca: mejora el estado de ánimo. Se dice que promueve la producción de estrógenos. Es útil para el alivio de los bochornos.

Salvia romana: revitaliza, alivia tensiones y estados depresivos. Está indicada para disipar trastornos hormonales de la pre y posmenopausia. Disminuye la sudoración excesiva y regula el ciclo menstrual.

“Cuando una mujer se tiene a sí misma… podrás entrar o salir de su vida, podrás halagarla o juzgarla.

Y ella te recibirá o despedirá amablemente, y te agradecerá y comprenderá tus sombras, porque ya conoce las suyas. Probablemente no la toleres y a la vez, quieras poseerla, y terminarás por alejarte si no tienes el valor de respetarla.

Cuando una mujer se tiene a sí misma, el universo danza a sus pies, y ella se eleva.

Ella se vuelve compasión, ella elige, ella es consciente, ella da y recibe amor… Es sencillo reconocerla.

La mujer que se tiene a sí misma, sonríe tanto en el sol como en la tormenta, celebra la vida y comprende la muerte, VIVE Y DANZA LOS PROCESOS, no tiene un solo tono, ¡ella es un arcoíris!

María Harchanan Kaur
Profesora de yoga

Fuentes:
-https://articulos.mercola.com
-www.healthline.com
-www.medicalnewstoday.com

Encuentra este artículo en la Edición Nº172 de El Guardián de la Salud

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