¡Vitamina C al rescate! Guía práctica para usarla en altas dosis

El doctor Frederick Klenner asegura que la vitamina C es tratamiento efectivo para enfermedades que han aquejado a la población desde siempre. Si todos los médicos aplicaran esta información (si la supieran), podríamos estar frente a un método barato y seguro de sanar enfermedades y podríamos, al fin, evitar hospitalizaciones innecesarias.

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Por Paulina Pizarro

Lo que va a leer a continuación es una recopilación del uso que le dio el doctor Frederick Klenner a la vitamina C como tratamiento efectivo de enfermedades que han aquejado a la población desde siempre. Si todos los médicos aplicaran esta información (si la supieran), podríamos estar frente a un método barato y seguro de sanar enfermedades y podríamos, al fin, evitar hospitalizaciones innecesarias.

El doctor Frederick Robert Klenner, BS, MS, MD, se graduó de la Universidad de Duke, EE.UU., en 1936. Después de pasar tres años en un hospital público entró a la salud privada en Reidsville, Carolina del Norte. Su principal especialidad eran las enfermedades del pecho, pero se interesó en el uso de altas dosis de vitamina C para el tratamiento de enfermedades ocasionadas por virus principalmente. Él inspiró a Linus Pauling y a Irwin Stone a expandir sus investigaciones al campo de los beneficios de la vitamina C.

El Dr. Klenner creía en el poder de sanación de la naturaleza, pero pensaba que los remedios naturales podían aumentar ese poder y eran mucho más seguros y efectivos que las drogas. Hipócrates decía “de muchos remedios el médico debería escoger el menos sensacional”. La vitamina C cumple con ese criterio.

Esta vitamina atenúa la mayoría de las infecciones por virus al facilitar la producción de interferones, lo que mantiene bajo control varios cánceres, alivia estados depresivos, modifica dolores y cambia el curso de varias enfermedades, como esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica, mordeduras de araña, y mordidas de insectos y reptiles venenosos. La premisa es, “si tiene dudas, tome vitamina C”.

En 1948, publicó su primer paper (informe) sobre el uso de altas dosis de vitamina C en el tratamiento de virus. También sentía –al igual que Archie Kalokerinos– que la llamada muerte por Síndrome de Bebé Sacudido (SBS) era básicamente deficiencia de vitamina C. Su máxima era: “el paciente debería recibir grandes dosis de vitamina C en todas las condiciones patológicas mientras el médico concluye el diagnóstico”.

Nos hemos dejado engañar con la noción errada de que todo lo que hace la vitamina C es prevenir el escorbuto. En cambio, si basamos nuestras necesidades en las cantidades que otros mamíferos fabrican, llegamos a entre 2 a 4 gramos diarios bajo condiciones de no estrés.

Para el Dr. Klenner, las dosis diarias recomendadas sólo sirven para prevenir el escorbuto. “El escorbuto agudo y la hipovitaminosis crónica son condiciones metabólicamente diferentes”. Somos mucho más vulnerables al estrés, a las infecciones y a la contaminación. La falta de vitamina C puede producirse por una dieta pobre, pero también por una mala higiene, hacinamiento, frío y trabajo físico. Hay una línea delgada entre salud y cambios patológicos.

Cómo usar vitamina C para tratar distintas enfermedades

La cantidad de ácido ascórbico (vitamina C) oral que un paciente tolera sin producir diarrea se incrementa proporcionalmente dependiendo del estrés o toxicidad de su enfermedad. Mientras más enferma está una persona, más ácido ascórbico tolerará vía oral. Al menos el 80% de los pacientes adultos toleran de 10 a 15 gramos de cristales finos de ácido ascórbico, divididos en 4 dosis, por 24 horas. Esta tolerancia es proporcional a la toxicidad de la enfermedad que se está tratando.

Dosis Generales de Tolerancia Intestinal de Ácido Ascórbico (Oral)

Condición

Gramos de ácido ascórbico por 24 horas

Número de dosis por 24 horas

Normal

4 – 15

4 – 6

Resfrío simple

30 – 60

6 – 10

Resfrío grave

60 – 100+

8 – 15

Influenza

100 – 150

8 – 20

Neumonía viral

100 – 200+

12 – 25

Rinitis alérgica y asma

15 – 50

4 – 8

Alergia ambiental y alimentaria

0,5 – 50

4 – 8

Infecciones bacterianas

30 – 200+

10 – 25

Hepatitis infecciosa

30 – 100

6 – 15

Vitamina C inyectable

La vitamina C inyectable requiere, sí o sí, la participación de personal médico competente y responsable. Rogamos NO auto-inyectarse vitamina C. Además, recomendamos solicitar terapia con sueros intravenosos, ya que inyectarla directamente al músculo o a la sangre puede ser un tanto doloroso.

1. Neumonía

La neumonía es una enfermedad muy debilitante que responde poco a los antibióticos, sin embargo el doctor Klenner pudo tratar y reportar, con éxito, 42 casos con vitamina C.

Su rutina era: 1.000mg de vitamina C intravenosa, cada 6-12 horas, para un caso moderado. En niños, 500mg de vitamina C intramuscular, cada 6-12 horas, funcionaba perfecto. Tres a siete inyecciones era todo lo que se necesitaba para una resolución clínica. En la mayoría de los pacientes, los dolores de cabeza desaparecían después de la primera inyección.

Daba a los pacientes bebidas alcalinas porque esto impide la excreción de vitamina C a través de los riñones. Además, usaba cataplasmas de mostaza para aliviar el dolor de pecho y la respiración obstruida. En algunos pacientes, aliviaba la cianosis (color azul de la piel) con una inyección adicional de 500mg de vitamina C.

2. Varicela

La vitamina C oral es menos confiable en este caso. El Dr. Klenner se dio cuenta de esto al tratar a su propia hija. Ella estaba consumiendo 24 g al día, pero las pápulas se extendían y la picazón era intensa. Después de 1 g de vitamina C intravenosa la picazón cesó y pudo dormir bien por 8 horas. Se le dio otra dosis de vitamina C intravenosa y no hubo nuevas erupciones (la varicela no tratada estalla durante cinco días completos). Gracias a esto pudo notar que la vitamina C interrumpe el progreso normal de las enfermedades por virus.

Una a tres inyecciones de 400mg por kilo de peso, cada ocho horas, secará a la varicela en 24 horas. Las náuseas se pueden controlar con 1 g de vitamina C por 5cc de líquido. Se puede saciar la sed si el paciente toma un vaso de jugo natural justo antes de la inyección.

3. Sarampión

Caso: Un bebé de diez meses presentaba fiebre alta, secreción nasal acuosa, tos seca, ojos rojos y manchas de Koplik (puntos rojos con centro blanco), característicos de la enfermedad. Le dio 1.000mg de vitamina C cada cuatro horas. Después de 12 horas, la temperatura había bajado, la tos se había detenido y el color rojo de las membranas se había aclarado. Sólo para ver si esta mejora era parte del curso normal de la enfermedad, dejó de darle vitamina C por ocho horas y la fiebre aumentó. Se retomaron las inyecciones de vitamina C y la fiebre volvió a bajar. Se administró 100mg de vitamina C y no se desarrolló erupción.

Otro caso: Un niño de ocho años desarrolló sarampión y paperas casi al mismo tiempo, seguido de una encefalitis. No podía comer, estaba en un estado de estupor y sólo respondía al dolor. Dos horas después de una inyección de 2.000mg de vitamina C pudo sentarse, ingerir alimentos completos y jugar un poco. Seis horas después volvió al estupor y a la fiebre. Pero doce horas después de la segunda inyección de 2 g y 1.000mg vía oral, se recuperó.

El sangrado de nariz es común en el sarampión, pero se puede aliviar con una o dos inyecciones de vitamina C (1 a 4 g dependiendo de diferencias particulares).

4. Paperas

Él reporta casos de influenza, encefalitis y paperas curados fácilmente con inyecciones de vitamina C y también por vía oral. Un joven de 23 años desarrolló paperas más orquitis bilateral; su fiebre era altísima y tenía un dolor muy terrible además de “testículos del porte de pelotas de tenis”. Después de una inyección de 1.000mg de vitamina C intravenosa el dolor comenzó a ceder y luego de seis inyecciones más, con espacios de dos horas, el dolor cesó. La fiebre se normalizó en 36 horas, y en 60 horas estaba bien, levantado y normal. Dosis total: 25.000mg.

Fuentes:

http://orthomolecular.org/resources/omns/v06n25.shtml

http://www.doctoryourself.com/vitciv.html

http://www.seanet.com/~alexs/ascorbate/198x/smith-lh-clinical_guide_1988.htm