Secretos de la abuela: Ortiga La reina de las plantas depurativas

Del mismo modo que una madre tiene siempre limpio y arreglado el hogar, así la ortiga mantiene limpio y ordenado el organismo humano, en especial, la sangre, el estómago, el canal intestinal, los riñones y los pulmones.

Del mismo modo que una madre tiene siempre limpio y... seguir leyendo

Tanto en el espacio de la Huerta como en el de la Abuela, he tratado de poner en claro que LA ORTIGA… “NO ES UNA MALA HIERBA”.  Por el contrario, es una diligente dueña de casa. Del mismo modo que una madre tiene siempre limpio y arreglado el hogar, así la ortiga mantiene limpio y ordenado el organismo humano, en especial, la sangre, el estómago, el canal intestinal, los riñones y los pulmones. Sin embargo, se le desecha como maleza, a pesar de ser tan útil y casi siempre gratis. Si nos acostumbráramos a usarla en la cocina como verdura, té o jugos, no visitaríamos médicos –salvo en caso de emergencias–, ni gastaríamos en remedios. Es más, tampoco ocuparíamos insecticidas para las enfermedades de las plantas. (Para este fin, puede aprender a hacer un purín de ortigas leyendo la Ed. 106, pág. 15 del GS).  
Estamos en su tiempo de abundancia, en que sale por todos lados. Coloque en sus jugos de frutas o verduras ortiga hasta con su raíz.

No hay nada desechable en ella. Para mí, es la reina de las plantas depurativas de la sangre. Además es desintoxicante, sedante, vivificante, tonificante y diurética. Es rica en sales minerales, silicio, magnesio, sodio, azufre, pro-vitamina A, y tiene gran contenido de calcio y hierro, por lo que aventaja notablemente a muchas otras plantas medicinales.
Como nuestro organismo, sobre todo en primavera, pide una desintoxicación, ponga en su procesadora un tazón de ortiga picada y uno de agua. Si lo desea, la puede colar, pero tómese ese vaso, ojalá en ayunas, tres veces por semana. Pero si bebe un vaso cada día por un mes, se renovará completamente.

Le servirá para las afecciones propias de invierno y primavera, como síntomas de influenza, mucosidad de la garganta y de las vías respiratorias, tos, tuberculosis; también para diarreas, disenterías, problemas de la piel, caspa, caída del cabello, reumatismo, gota, úlceras intestinales y estomacales, anemia, hemorroides, hemorragias nasales, sangre en la orina, metrorragia, renovación del globo ocular, etc.
Si no puede sacar jugo, hágase un litro diario de té de ortiga con diente de león y miel. También puede hacer tortillas de ortiga con zanahoria, cebolla y perejil; un alimento sabroso y medicinal. Colóquela en sopas y estofados, entre los jugos de frutas, en el mate o té de la once. Y para el tiempo en que escasea, séquela a la sombra y guárdela en bolsas de papel. Haga de ella su amiga, no se arrepentirá.