¡Aprovechemos las vainas de las arvejas!

En la huerta sembraremos arvejas y en nuestra cocina las convertiremos en “comida medicinal”.

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Chepita Fuentes

En la huerta sembraremos arvejas y en nuestra cocina las convertiremos en “comida medicinal”.

Siempre veo a la humilde arveja como la última de la lista entre los granitos de oro, como yo llamo a las legumbres. Pero aquí la pondré en primer plano porque lo merece debido a que es un alimento muy completo.

Por su bajo contenido de grasa mantiene el corazón sano, baja el colesterol y controla la diabetes. Es rica en betacaroteno, vitamina C y fibra, propiedades que ayudan a detener un cáncer y a debilitar el que ya está atacando. Es liviana de digerir y rica en clorofila. Y sé que se me olvidan varias otras propiedades.

Lo curioso es que tiramos despectivamente a la basura una parte muy valiosa de las arvejas: “sus vainas muy ricas en clorofila”. Jamás deberíamos tirarlas como desecho. Escoja las más frescas –una taza aprox.– y muélalas en la licuadora, con una vaso de agua. Agregue un poco de miel o gotitas de limón para potenciar su sabor  y tómese este jugo en ayunas (que puede colarlo si desea). Guarde el resto de las vainas en el refrigerador y sumerja a su organismo en una renovación total dándole este regalo por 10 días seguidos. ¿Los resultados?… Se los explicaré con amplitud en el próximo número, porque son tantos y tan interesantes que aquí no me caben.

Mi madre ocupaba las vainas más nuevas en sopas, estofados o ensaladas, y nosotros teníamos que sacarles el hilo y una telita interna que traen que es fácil de quitar. ¡Mi linda madre!… ¿Cómo sabía alimentarnos con cosas sencillas y tan poderosas y apenas cursó segundo de preparatoria? Es que se educó en la gran universidad del campo. Sus útiles escolares fueron la huerta, el aire puro, el agua del pozo y el amor familiar. Sus cuatro hijos somos longevos (yo la menor), sanos y felices.

¡Hasta el pronto!