El dulce y nutritivo damasco

Originario de Asia, con forma redonda, de color naranja y de sabor dulce y suave, el damasco es fuente de vitaminas y minerales, es bajo en calorías (solo 51 kcal. por cada 3 damascos) y tiene grandes beneficios que ofrecer.

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Originario de Asia, con forma redonda, de color naranja y de sabor dulce y suave, el damasco es fuente de vitaminas y minerales, es bajo en calorías (solo 51 kcal. por cada 3 damascos) y tiene grandes beneficios que ofrecer.

Rico en caroteno y potasio
A igual que los vegetales de color amarillo o naranjo, los damascos son una bodega de caroteno –la forma vegetal de vitamina A que ha sido vinculada con la prevención del cáncer. Diferentes estudios han demostrado el efecto protector del caroteno contra varios tipos de cáncer, tales como pulmonar, estomacal, a la vejiga, al esófago y la garganta.
Así, el simple damasco puede brindar una buena dosis diaria de caroteno. Tres damascos crudos o diez mitades secas aportarán la mitad de la dosis diaria recomendada. Y como los damascos tienen poco o nada de grasa, sodio o colesterol, son muy buenos para el corazón.
Además, los damascos secos ofrecen un beneficio adicional para la salud del corazón: son muy ricos en potasio. De hecho, un puñado de diez mitades de damascos secos aporta tanto potasio como un plátano o una naranja de tamaño mediano.

Pero el potasio no es el único mineral de los damascos secos. La misma porción tiene el 20% de la dosis recomendada de hierro para hombres y mujeres postmenopáusicas, y es una fuente moderada de cobre, con cerca del 10% de la cantidad recomendada diaria.

Buena fuente de fibra
Por su alto contenido de fibra, los damascos permiten un mejor funcionamiento del colon y del aparato digestivo en general. En este sentido, lo ideal es comerlos frescos.

 

Cómo elegirlos
El damasco fresco tiene un color naranja parejo. Una tonalidad rosada indica que está dulce. Si se cosechan cuando están demasiado inmaduros, puede que nunca lleguen a madurar o a alcanzar el peak de su sabor. Cuando están maduros, se sienten blandos al tacto. Evite los que se ven marchitos.

Almacenamiento
En casa, puede dejar los damascos a temperatura ambiente hasta que estén completamente maduros, y luego ponerlos en el refrigerador en bolsas plásticas perforadas. Los damascos secos deben guardarse idealmente en frascos de vidrio, en un lugar fresco y seco.

Algunas ideas
Puede hacerlos puré y luego mezclarlos con yogurt, o usarlos como relleno de tartas, por ejemplo.

Si tiene algunos damascos muy blandos o que comienzan a marchitarse, aprovéchelos y haga un néctar. Lávelos, sáqueles el cuesco y agréguelos a una juguera con un poco de agua (y una cucharada de miel si desea un néctar más dulce). Ponga un poco de hielo y obtendrá una rica y refrescante bebida natural.

 “Los damascos son bastante comunes, y de seguro más de algún familiar o amigo tiene un árbol de damasco en su casa al que no le está sacando provecho, dejando que los frutos se pierdan o se los coman los pájaros”.

Fuente:
Del libro “The Healing Foods, The Ultimate Authority on the Curative Power of Nutrition”, por Patricia Hausman y Judith Benn Hurley – Dell Publishing