Alimentación específica para ayudar a combatir la neumonía

La neumonía es una afección inflamatoria aguda acompañada de infección, bacterias, virus u hongos, que compromete el territorio alveolar.

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Por Mirbame

La neumonía es una afección inflamatoria aguda acompañada de infección, bacterias, virus u hongos, que compromete el territorio alveolar. La gravedad de la neumonía puede variar desde cuadros leves que pueden pasar inadvertidos dentro de síndromes de resfríos, bronquitis, gripe o infecciones de las vías aéreas superiores, hasta cuadros extremadamente graves que deben ser manejados directamente por un profesional (médico), teniendo en cuenta que las enfermedades respiratorias constituyen la tercera causa de muerte de la población chilena, siendo superadas sólo por las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Si usted sospecha que tiene neumonía, le rogamos acudir a un centro médico y hacerse asesorar por profesionales. 

La incidencia y gravedad de la neumonía se eleva en las edades extremas de la vida (menores de un año y mayores de 65 años).

Por tratarse de una inflamación, cabría designarla como neumonitis, pero el nombre neumonía, nacido en la era prehipocrática, es de uso universal.

¿Cómo funcionan los pulmones?

El trabajo más importante de los pulmones es tomar oxígeno para la sangre y eliminar dióxido de carbono durante el proceso de respiración. Si la respiración se hace más ruidosa y rápida –según la frecuencia respiratoria normal– y notamos hundimiento de la piel debajo de las costillas por el esfuerzo para respirar, estamos ante el riesgo de una neumonía.

La frecuencia respiratoria es el número de veces que una persona respira por minuto. Se suele medir cuando la persona está en reposo, y consiste simplemente en contar el número de respiraciones durante un minuto contando las veces que se eleva su pecho.

Frecuencia respiratoria normal por edad

Recién nacido: alrededor de 40 a 60 resp/min

Niño: 25 a 30 resp/min

Pre Adolescente: 20 a 30 resp/min

Adolescente: 18 a 26 resp/min

Adulto: 12 a 20 resp/min

Adultos que ejercitan moderadamente: 35 a 45 resp/min

Atletas: 60 a 70 resp/min

Por otro lado, el pulmón está constituido por dos partes principales: los bronquios (tubos por los que pasa el aire) y los alvéolos (pequeños sacos de aire, en los que se realiza el intercambio de oxígeno). En la neumonía el alvéolo se irrita e inflama y se llena de líquido y material infeccioso, lo que provoca que la respiración del afectado sea difícil y dolorosa, además de experimentar más cansancio del habitual.

Síntomas de neumonía

-Aparición de señales como fiebre, dificultad para respirar, dolor agudo en el pecho, escalofríos, especialmente en el área de la cabeza y la garganta, comenzando como un resfrío que ataca estas dos zonas en particular.

-Afectación del estado general: Temperatura corporal baja, sudoración, aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria.

-Una modificación en los sonidos emitidos por el afectado al respirar (inspiración y espiración), verificable mediante la auscultación con un estetoscopio.

Cabe distinguir según los síntomas, dos maneras de manifestarse:

Típico: Comienzo brusco de menos de 48 horas de evolución junto con escalofríos, fiebre de más de 37.5º, tos productiva, expectoración purulenta (flemas con pus), y dolor torácico de características pleuríticas (aumenta con la respiración).

Atípico: Caracterizado por tos no productiva (tos seca), molestias inespecíficas, y manifestaciones extra pulmonares como dolores articulares y musculares, dolor de cabeza, alteraciones del estado de conciencia o gastrointestinales.

Fortalezca su sistema inmune con antibióticos naturales

Como bien sabemos, la medicina occidental combate las neumonías con medicamentos antibióticos; sin embargo, su éxito depende del organismo de cada persona y en caso de consumirlos con frecuencia, pueden causar resistencia en la bacteria que se busca atacar.

Por otra parte, el hecho de que los antibióticos naturales no generen resistencia por parte de las bacterias ya es suficiente para plantearse su empleo regular, pero no hay que olvidar que, además, favorecen el proceso de regeneración epiteliar, estimulan los mecanismos naturales de eliminación, promueven el funcionamiento de los órganos en general, inhiben el crecimiento de los gérmenes patógenos y fortalecen el sistema inmunitario, mientras que los medicamentos antibióticos suelen debilitarlo. Fleming ya advertía en 1945: “El abuso de la penicilina acabará provocando el desarrollo inevitable de bacterias resistentes”.

Ayude a la recuperación de la neumonía con vitaminas y minerales

Los nutrientes adecuados aumentan su inmunidad, alivian los síntomas y previenen complicaciones posteriores.

Altas dosis de vitamina C: Es un rápido remedio para actuar contra la neumonía. La recomendación es tomar 500 mg de vitamina C cada hora hasta que los tejidos se saturen con vitamina C. Este punto de saturación se llama de tolerancia intestinal, donde el cuerpo elimina el exceso en la orina y las heces. Puede repetir este procedimiento a diario hasta que la infección desaparezca.

Zinc: Es un poderoso mineral que potencia las células blancas de la sangre y la producción de células inmunológicas e inmunomoduladores para combatir las infecciones. Se encuentra mayormente en productos de mar, carnes y lácteos, aunque también en frutos secos y cereales fortificados.

Vitamina A: Puede sanar el tejido epitelial dañado y acabar con los radicales libres. La vitamina A también ha demostrado ayudar a reducir la tasa de infecciones, así que es un buen nutriente preventivo. Está presente en la yema de huevo y el aceite de hígado de pescado.

Selenio: Es un excelente estimulante inmunológico. También mejora la absorción de la vitamina E, un antioxidante importante que aumenta la oxigenación. La mayor fuente de selenio son las nueces de Brasil.

Vitaminas B: La fatiga y el cansancio son los síntomas más comunes de esta infección. Para ayudar con los niveles de energía y la salud nerviosa, un complejo equilibrado de vitaminas B de fuente natural será de mucha ayuda.

Magnesio: Actúa como relajante muscular que puede aliviar el dolor en los pulmones y los músculos apretados, así como ayudarle a obtener una buena noche de sueño. El magnesio también puede ser absorbido por la piel en un baño de sal de Epsom. Simplemente debe sumergirse en un baño de agua caliente a la que se ha añadido un par de tazas de sales de Epsom. Relájese en el baño por lo menos 20 minutos antes de ir a la cama en la noche.

Recuerde hidratarse mucho, evitar alimentos que le puedan provocar estreñimiento o que le aumenten la producción de mucosidad (como los lácteos), y mantener abrigados tanto el pecho como los pies, más que las otras partes del cuerpo.

La Nueva Medicina Germánica identifica la neumonía como la fase de curación de la mucosa bronquial, donde se está recuperando de una lesión previamente ulcerosa, provocando inflamación y oclusión (estrechamiento del espacio) en los conductos bronquiales, lo cual también es llamado atelectasia.

La dificultad respiratoria por falta de espacio para la conducción del aire junto con el prurito (comezón) interno que provoca tos intensa, suelen ser síntomas temporales si el paciente no es aterrado con un diagnóstico alarmista y/o recibe un tratamiento excesivamente violento con antibióticos sintéticos.

Fuentes:

www.dmedicina.com/enfermedades/respiratorias/neumonia

www.globalhealingcenter.net/salud-natural/zinc-neumonia.html

www.bvs.sld.cu/revistas/enf/vol25_1-2_09/enf061_209.htm

www.saludymedicinas.com.mx/centros-de-salud/asma-y-epoc/articulos/dele-la-espalda-a-la-neumonia.html