Medidas para aliviar la influenza

Si usted o algún ser querido presenta los síntomas de la influenza: dolor de garganta, fiebre, pérdida del apetito, sensación general de malestar y postración, dolor muscular, cefaleas, conjuntivitis, tos, vómito y diarrea, lo primero que debe hacer es no bajar innecesariamente la fiebre, pues es parte integral del proceso de recuperación.

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Por Lorena Castillo

Si usted o algún ser querido presenta los síntomas de la influenza: dolor de garganta, fiebre, pérdida del apetito, sensación general de malestar y postración, dolor muscular, cefaleas, conjuntivitis, tos, vómito y diarrea, lo primero que debe hacer es no bajar innecesariamente la fiebre, pues es parte integral del proceso de recuperación.

Con los años, al aumentar el número de enfermedades superadas, se incrementa también el arsenal de sustancias inmunológicas. Por este motivo, es importante no provocar bloqueos o distracciones inmunitarias con antibióticos o vacunas. En vez, es aconsejable:

Consumir vitamina C para reforzar los leucocitos del sistema inmunitario y activar la producción de anticuerpos virales. Dosis: 1 gramo, 3 veces por día durante 15 días, luego reducir a 2 gramos diarios por 1 mes, combinada con jugo de frutas de la temporada.

› Consumir vitamina A (carotenos), que protege y regenera la mucosa. Es aconsejable consumir: zanahoria, tomate, hojas verdes, brócoli, acelga, repollo morado, naranja, frutilla, arándano.

› Consumir alimentos con alanina como ajo, cebolla y jengibre para activar las vías de desintoxicación y aumentar las defensas tanto en niños como en adultos.

› Tomar homeopatía como apoyo al tratamiento nutricional. Como antibiótico natural está el propóleo con equinacea en D6 para prevención y control. Dosis: 2 veces por día, 10 a 15 glóbulos para adultos, y 5 o 6 glóbulos para niños de 4 a 10 años. La ingesta es lejos de alimentos, ya que su acción se inactiva por la producción de jugos gástricos. En caso de mucosidad infantil, incorporar Sambucus Nigra en D6 en glicerina.

› Si hay fiebre, es necesario beber líquidos para evitar una deshidratación. Además, los caldos o jugos de frutas y verduras (de limón, betarraga y zanahoria) proporcionan los nutrientes necesarios cuando se está demasiado enfermo para comer.

› Comer poco y con prudencia. Una vez superada la peor fase de la gripe y donde se toma sólo líquidos, es necesario comenzar a suministrar alimentos suaves y ricos en almidones como puré de manzana o de huesillos, papa o zapallo camote cocido, y ramas de apio y tomillo.

Menú antiviral:

Aperitivo: Jugo de apio, rabanito y pepino. Servir con hojas de eneldo y gotas de aceite de oliva.

› Plato de fondo: Crema de puerro con cebolla morada. Cocinar los vegetales con romero en agua caliente en ebullición por 5 minutos, luego licuar y servir caliente con aceitunas picadas y almendras rebanadas sin piel.

Remedios caseros fáciles de realizar:

› Mezclar dos gotas de aceite de eucalipto y dos de romero con dos cucharadas de aceite de almendras. Hacer fricciones con este aceite en el pecho de manera circular por 5 minutos.

› Cocer seis limones enteros y seis cucharadas de miel a fuego lento durante 20 minutos. Una vez listo exprimir los limones calientes y agregar jengibre. Beber dos cucharadas de este jarabe cada hora el primer día y cada tres horas el segundo día; continuar hasta que se cure la gripe.

› Realizar vahos con agua hirviendo y hojas de eucalipto cubriendo la cabeza con una toalla. Debe realizarse lejos de las comidas, de preferencia antes de dormir.

› Preparar un licuado con 200 gramos de naranja (sin semillas), 200 gramos de repollo y un vaso de agua hervida o purificada. Beber tres vasos al día.

› Preparar un refresco con 2 cucharadas de salvia y cáscara de pomelo en una taza de agua. Hervir por 5 minutos y beber frío 3 veces por día, lejos de los alimentos.

Evitar tomar medicamentos con ácido acetilsalicílico (aspirina), pues está vinculado a sangrados gastrointestinales y, en niños, a la aparición del síndrome de Reye (daño cerebral y problemas en la actividad hepática).

Quedarse en casa. Debido a que la gripe es una enfermedad muy debilitante es necesario descansar. Si los enfermos son sus hijos, se deben mantener en casa hasta que se hayan recuperado totalmente.

Mantener húmedo el aire. Se aconseja elevar la humedad del dormitorio, mediante un humidificador, para reducir la incomodidad de la tos, garganta irritada o nariz tapada.