Llantén hierba milagrosa

Estamos inmersos en un mundo totalmente desconocido, debido a nuestra ignorancia sobre la fascinante vegetación que nos rodea. Los japoneses dicen que lo que para algunas personas es una deficiencia o falta de alguna cosa, para otros es una oportunidad. Dicho de otra forma, si usted llega a un lugar y no hay un hotel, para usted es un contratiempo, pero para otra persona será la oportunidad de instalar o construir un hotel. Aplicado a nuestro tema de hierbas medicinales o milagrosas, esa maleza que molesta en su jardín, que usted no puede eliminar y que afea o ‘contamina’ su rosal, es buscada por extranjeros y conocedores de hierbas por sus excelentes propiedades medicinales.  

Estamos inmersos en un mundo totalmente desconocido, debido a nuestra... seguir leyendo

Estamos inmersos en un mundo totalmente desconocido, debido a nuestra ignorancia sobre la fascinante vegetación que nos rodea.
Los japoneses dicen que lo que para algunas personas es una deficiencia o falta de alguna cosa, para otros es una oportunidad. Dicho de otra forma, si usted llega a un lugar y no hay un hotel, para usted es un contratiempo, pero para otra persona será la oportunidad de instalar o construir un hotel.
Aplicado a nuestro tema de hierbas medicinales o milagrosas, esa maleza que molesta en su jardín, que usted no puede eliminar y que afea o ‘contamina’ su rosal, es buscada por extranjeros y conocedores de hierbas por sus excelentes propiedades medicinales.
 

 

Llantén, más que maleza
Doña Concepción, fiel lectora de nuestro periódico, nos habla del llantén, “una planta que crece en los costados de la ruta… y que es milagrosa”, afirma entusiasmada. “Mi nieta vino un día con la boca llena de aftas, llaguitas que le impedían comer o tragar… la receta de la abuela fue instantánea (se ríe). Hija, –le dije– tome estas hojas y llévelas a la boca, másquelas como pueda y si se traga el jugo no se haga problema. El resultado fue el esperado, en 24 horas la niña tenía las heridas de la boca cicatrizadas,” resalta orgullosa.
El nombre popular de la planta es llantén grande, o llantén mayor, y su nombre científico es Plántago major. Pertenece a la familia de las plantagináceas y es una planta perenne, con hojas que llegan hasta los 15 centímetros. Se da en tierras de cultivo, en los bordes de las rutas, o en campos ricos en abonos orgánicos o granjas.

Propiedades medicinales
Por su contenido en mucílagos ejerce propiedades emolientes, es decir, suavizantes de las mucosas respiratorias, por lo que se la utiliza para curar el dolor de garganta, la boca irritada o la boca con llagas causadas por las infecciones, así como para tratar la afonía o la voz ronca.
“Mi padre no puede ser operado de las cuerdas vocales por su edad”, dice doña Concepción, “por eso cuando se queda ronco o afónico toma té de llantén… y se mejora”.

 

 

¿Qué son los mucílagos? Son un tipo de fibra soluble de naturaleza viscosa. Lo producen las semillas de ciertas plantas, como la linaza o la mostaza. Aparece en frutos como el higo y es muy abundante en plantas y legumbres. Entre sus múltiples propiedades medicinales hay que destacar que este tipo de fibra ayuda a bajar el colesterol en la sangre, y evita la re-absorción del colesterol intestinal producido por la bilis para la digestión de los alimentos. Por esto y otras propiedades, está recomendado en los regímenes de control de peso.
Muchos recomiendan realizar enjuagues bucales con el líquido resultante de la infusión: una cucharada de hojas secas por taza de agua.

Al mismo tiempo, las propiedades antibacterianas del jugo de esta planta pueden ser aprovechadas para eliminar los microorganismos que producen las enfermedades del aparato respiratorio. Igualmente, sus propiedades descongestionantes y expectorantes suaves son muy útiles para desinflamar las vías respiratorias y ayudar a expulsar las mucosidades que allí se desarrollan. Combinando estas tres propiedades podremos utilizar esta planta para varias enfermedades de tipo respiratorio: tos, faringitis, laringitis, bronquitis y asma.

Se puede beber una taza de la infusión de sus hojas (frescas o secas), dos o tres veces por día. También ayudará en casos de inflamación de colon y aliviará úlceras estomacales.
Otra forma de tomarlo es preparar un jarabe de la planta fresca. Para ello debemos machacar la planta y filtrar el líquido. Mezclamos a partes iguales con miel, disolviéndolo a baño María. En este formato, por su riqueza en taninos, también tiene propiedades astringentes adecuadas para detener la diarrea.
Las semillas de llantén, muy ricas en mucílagos, pueden usarse para combatir el estreñimiento, mientras que el jugo de la hoja machacado calmará el dolor de oídos (otitis).

“Me han dicho” –asevera doña Concepción– “que los norteamericanos la buscan mucho, al igual que el matico, porque allá no se da”.

El llantén es una hierba con probadas propiedades hemostáticas, es decir, que favorece la coagulación de las heridas, evitando el sangrado de las mismas, y es excelente como desinfectante y cicatrizante.  Estas propiedades pueden aprovecharse no solamente para curar aquellas heridas externas, como consecuencia de cortes o traumatismos, sino también para cicatrizar heridas internas producidas al romperse peque-ñas venitas o capilares.

Dicen los ‘viejos del campo’ que una simple hoja fresca bien lavada y aplicada sobre la herida ayudará a detener el flujo de sangre, a cicatrizar y a prevenir la infección.

Toda una maravilla de Dios, ¿cierto?