Hidratos de carbono refinados: Una droga legal

Mucho se ha hablado ya sobre este tema y cuando parecía ser que prácticamente estaba todo dicho, ¡volvemos a la carga! ¿Sabías que la adicción que crea la cocaína, la heroína y los hidratos de carbono refinados es muy similar?

Mucho se ha hablado ya sobre este tema y cuando... seguir leyendo

Sergi Recasens

Autor, Naturópata Especialista 
en Psicobioenergía, 
Nutrición Metabiológica

Mucho se ha hablado ya sobre este tema y cuando parecía ser que prácticamente estaba todo dicho, ¡volvemos a la carga!

¿Sabías que la adicción que crea la cocaína, la heroína y los hidratos de carbono refinados es muy similar?

La respuesta puede sorprenderte. Nuevamente, y sin otra intención más que la de informar al ciudadano, me veo obligado -por la salud y el bienestar de todos-, a difundir la verdad acerca del delicioso veneno que es el trigo procesado y su amplia gama de derivados.
En el último siglo, los cereales refinados y en especial el trigo han sido elogiados de tal manera por las autoridades públicas que parecieran indispensables. Nada más lejos de esta triste y oscura realidad.

Un estudio de la Universidad de Carolina del Sur dio como resultado que la administración de un bloqueante de los receptores opioides llamado naloxona (fármaco que se emplea en personas esquizofrénicas para la disminución de alucinaciones), a personas normales bajo una dieta convencional con trigo, reducía un 33% su consumo calórico en el almuerzo y un 23% en la cena, en comparación con aquellos que recibían un placebo. 

Otro estudio similar, de la Universidad de Michigan, confirmó que quienes recibían naloxona consumían un 28% menos de galletas o pan. ¿A qué se debe esto? 

El psiquiatra Curtis Dohan inició una investigación de la relación que establece el trigo con el cerebro. El estudio consistió en observar que los habitantes de Estados Unidos y otros países europeos, durante la Segunda Guerra Mundial, redujeron considerablemente su tasa de hospitalizaciones por esquizofrenia. Cabe recordar que estamos hablando de una época de gran escasez y racionamiento alimentario. Posterior a la guerra, cuando el consumo de trigo volvió a retomar su lugar, las hospitalizaciones por esquizofrenia también lo hicieron.

Este patrón sería corroborado poste-riormente en poblaciones ancestrales como Nueva Guinea, donde la otrora casi inexistente esquizofrenia se multiplicó por 65 tras la introducción del trigo y otros alimentos occidentales procesados.

Al no tener una clara relación causa-efecto del trigo sobre el cerebro, Dohan se dispuso a investigar el tema en el Hospital de Filadelfia para veteranos con pacientes esquizofrénicos. Tras cuatro semanas sin trigo, las alucinaciones se redujeron notoriamente. En cuanto volvían a ingerir trigo, los pacientes empeoraban de nuevo. 

Estas mismas experiencias también son muy familiares en los niños autistas cuando ingieren trigo o dejan de hacerlo. Y de nuevo, la gran pregunta: ¿por qué?

La Dra. Christine Ziodrou, del Instituto Nacional de Ciencias de Estados Unidos, fue quien halló la respuesta, en los años setenta. Y es que, cuando el gluten del trigo es digerido, se trasforma en una serie de polipéptidos que son capaces de atravesar la barrera sangre-cerebro. Y allí actúan como opiáceos llamados exomorfinas, porque ejercen la misma labor que la morfina. Es por ello que la naloxona (derivado morfínico) reduce la adicción tanto a las drogas como al trigo. En este último caso, evita que las exomorfinas que produce la digestión del trigo se unan a los receptores opioides. Por ende, este fármaco ha demostrado la reducción en el consumo calórico en los estudios mencionados anteriormente, ya que bloquea la sensación de hambre constante que produce la ingesta de harinas refinadas como el trigo.

Y tú, ¿has tomado ya la dosis diaria de tu droga favorita?

La persona enganchada a la cocaína, heroína, alcohol, o cualquier otro tipo de estupefaciente, necesita su dosis diaria del mismo modo que la gran mayoría de la humanidad acude al hermoso y reconfortante canto de sirena que produce la ingesta de galletas, donas, panqueques, pizzas, queques, pasteles, un rico “pancito” bien cargado de gluten, sal (que de sal, sólo tiene el nombre), azúcar y otro sin fin de grasas y aceites refinados.  

“Todo esto aparte de los múltiples problemas de salud que provoca el azúcar (que son los mismos que provocan los productos refinados en general), como hemos expuesto en la edición N° 95, pág. 34”.

Fuentes:
-Horvart, K: (1996) First Epidemiological Study of Gluten Intolerance in the United States in Gastroenterology.
-Benvenise, J: (1992) Inflammatory Cytokines within the central nervous system: sources, function and mechanism of action in American Journal of Physiology.
-www.monografías.com
www.juventudybelleza.com
-Tu salud en los nuevos tiempos, Sergi Jover (Ed. Obelisco)