Flebitis: Más vale prevenir que curar

La flebitis es la inflamación de una vena. Puede ocurrir en las venas de la superficie de la piel (también llamada flebitis superficial), en las venas varicosas, y en venas más profundas. Comúnmente se presenta en las piernas, pero también puede darse en brazos y a veces incluso en la pelvis.

La flebitis es la inflamación de una vena. Puede ocurrir... seguir leyendo

 

En la zona inflamada se pueden formar coágulos sanguíneos. A esto se le llama tromboflebitis, y cuando ocurre en las venas profundas, entonces se origina una condición conocida como tromboflebitis venosa profunda, que puede poner en riesgo la vida.

 

Dentro de los síntomas de la flebitis superficial encontramos:

Enrojecimiento en el trayecto de la vena Calor, sensibilidad o inflamación de la zona afectada Comezón o sensación de quemazón en la zona afectada Fiebre leve

Si bien la flebitis superficial es molesta, rara vez se transforma en algo más grave. Si se produce un coágulo, la vena inflamada se sentirá como un cordón duro bajo la piel, pero no colapsará como una vena varicosa normal.

Por su parte, la tromboflebitis venosa profunda a menudo no causa síntomas. Cuando lo hace, los síntomas pueden ser calor, enrojecimiento e inflamación de la extremidad afectada. Esta condición sí es peligrosa, porque el coágulo de sangre alojado en la vena (llamado trombosis venosa profunda) puede migrar de allí y viajar hasta los pulmones; una situación que puede ser fatal. El dolor en el pecho y una falta de aire son los primeros síntomas de que esto ha ocurrido.

Las causas de la flebitis superficial no están claramente definidas.

Algunas veces puede ocurrir tras un procedimiento médico como la inserción de una vía intravenosa, por traumas, lesiones, infecciones, dietas altas en grasas dañinas (procesadas), anticonceptivos orales o inactividad prolongada de las extremidades, entre otros factores.

Los más propensos a desarrollar esta condición son los obesos, fumadores, sedentarios, mujeres embarazadas, mujeres que toman anticonceptivos, personas con historial de coágulos sanguíneos o quienes han padecido una lesión en brazos o piernas. Por eso, si usted cumple con algunos de estos factores de riesgo, lo más prudente será que recurra a la prevención; caso contrario, puede verse enfrentado a tener que tomar antiinflamatorios y/o anticoagulantes (adelgazantes de la sangre) por varios meses, o incluso, a tener que realizarse procedimientos quirúrgicos para remover el coágulo.

Medidas de prevención

La mejor prevención es el ejercicio regular para mantener y mejorar la fuerza del sistema circulatorio y los vasos sanguíneos. Caminar a diario es lo ideal.

Baje de peso o mantenga el peso ideal.

Evite permanecer sentado o de pie por largos periodos de tiempo, y trate de elevar sus piernas cuando descanse. Si debe estar mucho tiempo sentado o de pie, entonces procure usar medias de compresión. (La magnitud de la comprensión debe ser indicada por un médico).

Otra forma más natural de estimular la circulación es usar agua fría en la planta de los pies. Esto ayuda a la respuesta de retorno venoso y se puede aprovechar de hacer al final de la ducha.

Suplementos beneficiosos

Vitamina C: ayuda a fortalecer las paredes de venas y arterias.

Vitamina E: es un adelgazante de la sangre.

Vitaminas del complejo B: previenen los coágulos sanguíneos y mantienen las venas saludables.

Zinc: fortalece los vasos sanguíneos.

 

Terapia Nutricional

Los siguientes cambios dietarios pueden ayudar a prevenir la flebitis y a evitar un mayor daño a las venas:

Limite la ingesta de ciertas grasas. Las grasas procesadas e hidrogenadas están asociadas con un mayor riesgo de trombosis y una mala circulación sanguínea.

Siga una dieta baja en sal refinada (común de mesa).

Consuma una dieta alta en fibra, poniendo énfasis en un mayor consumo de frutas, vegetales, granos, legumbres, frutos secos y semillas, y pescado.

 

Consuma abundante piña, sobre todo en las mañanas. Contiene una enzima llamada bromelina que inhibe la formación de coágulos.

Aumente el consumo de ajo, cebolla y ají. Estas especias tienen actividad adelgazante de la sangre y previenen la formación de coágulos.

 

Aumente el consumo de arándanos, cerezas y moras. Contienen químicos naturales llamados antocianidinas y proantocianidinas que ayudan a mejorar la función venosa y mantienen las venas saludables.

 

Hierbas para la flebitis

Jengibre: es un adelgazante de la sangre.

 

Gingko biloba: ayuda a la circulación y a la integridad de los tejidos.

 

Gotu kola (centella asiática): tiene propiedades que promueven la circulación y la sanación de las heridas.

 

Espino blanco: mejora la salud de los nervios, venas y sistema circulatorio en general.

 

 

Boswellia: es un poderoso antiinflamatorio y sanador de los tejidos.

 

Castaño de Indias: tonifica y protege los vasos sanguíneos. Alivia la congestión de las venas hinchadas.

 

 

Para aliviar los síntomas

Eleve las piernas entre 15 y 30 cm por sobre la altura del corazón para propiciar el retorno de la sangre por las venas y descongestionar.

Aplique compresas tibias de paños remojados en una infusión hecha con la planta o con la tintura de árnica. Deje actuar al menos 15 minutos, remojando cada tanto para mantener el calor. El árnica tiene propiedades analgésicas, antiinflamatorias y estimulantes de la circulación sanguínea en la zona en que se aplica, mejorando así el flujo sanguíneo.

Utilice cataplasmas de barro frío. El fundador de El Guardián de la Salud logró salir de un cuadro de trombo-flebitis gracias a la estricta aplicación de las terapias del naturópata Manuel Lezaeta Acharán.