Fibrosis quística una alteración que se puede manejar con alimentación

La fibrosis quística es una enfermedad que podemos aprender a controlar por medio de algunos cambios en nuestra dieta. Es importante saber que esta alteración de salud afecta no solo los pulmones, sino también el tracto gastrointestinal y el páncreas, razón por la que debemos fortalecer estos órganos.

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Lorena Castillo

Naturópata Holístico – Paramédico

 

La fibrosis quística es una enfermedad que podemos aprender a controlar por medio de algunos cambios en nuestra dieta.

Es importante saber que esta alteración de salud afecta no solo los pulmones, sino también el tracto gastrointestinal y el páncreas, razón por la que debemos fortalecer estos órganos.

Consideraciones nutricionales para la fibrosis quística:

Esta enfermedad provoca la acumulación de una mucosidad gruesa y pegajosa en los pulmones y el tubo digestivo. Así, una acumulación de mucosidad en el páncreas puede llevar a problemas de absorción de proteína, grasas y calorías. Es por esto que en esta dieta especial, es necesario consumir a lo largo del día alimentos ricos en calorías y proteínas.

El páncreas es un órgano que está en el abdomen, detrás del estómago, y debemos protegerlo. Esto porque si sus funciones son limitadas, se reduce la secreción de agua, bicarbonato y enzimas, sustancias que ayudan al cuerpo a digerir y absorber proteínas y grasas.

Un mal funcionamiento del páncreas causa síntomas digestivos como diarrea crónica, proteínas en heces y una disminución de la absorción de vitaminas liposolubles (A, D, E, K). En estos casos, es conveniente realizar un aporte extra de vitaminas y de enzimas o fermentos pancreáticos para garantizar así una buena digestión.

El objetivo principal y más inmediato es regular la dieta con nutrientes específicos y suplementos como tratamiento complementario. En caso de requerirlo, cada paciente en particular deberá ser asesorado profesionalmente.

Nutrición específica

Dentro de las recomendaciones de nutrición específica para el paciente de fibromialgia, está la incorporación de algunos alimentos, cuyo consumo debe ser de frecuencia diaria.

a)    Ácidos grasos omega 3:

Antiinflamatorios de la función pulmonar.

Alimentos: aceite de pescado; pescados como salmón, atún, bacalao, arenque y pejerrey.

 

 

 

b)    Hierro:

Fortalece el sistema inmunológico y el crecimiento; evita la fatiga física y mental.

Alimentos: germen de trigo, arroz integral, zapallo, lentejas, verduras verdes, alcachofa, pasas, uva, nueces, sésamo, manzana, arándanos.

 

 

c)    Vitamina E:

Cuando sus niveles son demasiado bajos, este trastorno puede causar problemas en el sistema nervioso, alteraciones sanguíneas y problemas de memoria.

Alimentos: brócoli, hojas verdes, huevo, almendras, maní, semilla de girasol, palta, aceitunas, quesos.

 

d)    Vitamina A:

Su carencia puede causar problemas específicos como trastornos oculares, cutáneos y sobre todo, respiratorios.

Alimentos: mantequilla, alfalfa, zanahoria, perejil, espárrago, diente de león, berros, espinaca, jengibre, centeno, ajo, repollo morado, manzana, damasco.

 

e)    Vitamina K:

Necesaria para la coagulación adecuada de la sangre, la formación ósea y algunas funciones metabólicas.

Alimentos: algas, hojas verdes, granos integrales, tomate.

 

 

f)    Vitamina D: 

Absorbe el calcio y fósforo, participando en la mineralización ósea. También activa la función inmune y muscular.

Nuestro organismo puede obtenerla a través de la alimentación y/o suplementos, y por medio de la piel cuando la exponemos al sol, razón por la que también se la conoce como vitamina solar.

Alimentos: aceite de hígado de pescado, atún, salmón, productos lácteos y mantequilla.

g)    Enzimas digestivas o fermentos:

Ayudan al cuerpo a absorber grasa y proteína. Incorporarlas en todo momento disminuirá o eliminará las heces fétidas, los gases y la distensión.

Alimentos: piña, kiwi, papaya, brócoli, perejil, miel, kéfir (yogurt de pajaritos), chucrut y vinagre de manzana.