Entrevista a Pedro Grez:  “Baje de talla, no de peso”

Luego de probar por varios años diversas dietas para bajar de peso, finalmente este diseñador industrial de 53 años dio con la fórmula correcta, basada en estudios científicos actualizados que se tradujeron en evidencia irrefutable: bajar de talla 40 a 33 en tan solo 6 meses y mantener sus resultados. Plasmó su experiencia en un libro, que en cuestión de meses se transformó en un éxito de ventas, generando –de paso– detractores al denominado “Método Grez”.

Luego de probar por varios años diversas dietas para bajar... seguir leyendo

por ANTONIO MUÑOZ B., PERIODISTA PUC

Fotógrafo: SERGIO IGLESIAS

Luego de probar por varios años diversas dietas para bajar de peso, finalmente este diseñador industrial de 53 años dio con la fórmula correcta, basada en estudios científicos actualizados que se tradujeron en evidencia irrefutable: bajar de talla 40 a 33 en tan solo 6 meses y mantener sus resultados. Plasmó su experiencia en un libro, que en cuestión de meses se transformó en un éxito de ventas, generando –de paso– detractores al denominado “Método Grez”.

 

¿Cuál fue el peso que tenía al momento de iniciar el método y cuál al momento de terminarlo?

“El peso no es lo importante, lo importante es la talla, es decir, la composición corporal. Dos personas con la misma altura pueden tener el mismo peso, 100 kilos, y una podría tener un 45% de grasa corporal, lo que es obesidad mórbida, y la otra 10% de grasa corporal. El Índice de Masa Corporal (IMC) está obsoleto y no sirve como indicador de composición corporal. Dicho lo anterior, los “gordos” tenemos alzas y bajas de peso. En mis 13 años de búsqueda llegué a 120 kilos y el peso más bajo fue de 80 kilos”.

 

¿Alcanzó la talla ideal?

“Mi cintura es menos del 50% de mi altura y mi porcentaje de grasa corporal es un 22% y esto lo obtuve solo cambiando mi alimentación; sin hacer ejercicio. ¿Recomiendo no hacer ejercicio? No, todo lo contrario, pero la clave está en lo que comemos, no en cuánto nos movemos”.

¿Cuánto tiempo le demoró llegar a su objetivo?

“13 años probando tanto dietas tradicionales como alternativas. Una vez que descubrí lo que en realidad había que hacer, bajé de talla 40 en pantalones a talla 33 (en talla norteamericana). Me tomó aproximadamente 6 meses. Cuando salí del colegio, a los 18 años, tenía talla 32”.

¿Ha tenido fluctuaciones de peso desde que logró dar con la fórmula ideal en el método?

“Obvio. Si tomas dos vasos más de agua tu peso va a fluctuar. Insisto en que no hay que seguir el peso, hay que seguir la talla, y un excelente indicador es, en el caso de los hombres, el cinturón. He mantenido la misma posición en el cinturón en los últimos 4 años. En el caso de las mujeres, sigan la ropa”.

Entonces, ¿bajar de peso es una cosa y bajar de talla es otra, entendiendo por esta última la eliminación del exceso de grasa corporal?

“Si bajas 3 kilos de grasa corporal y subes 3 kilos de músculo por alimentación y ejercicio de resistencia (pesas, máquinas o ejercicios con tu propio peso), tu peso queda igual, pero bajaste 1 talla. Las personas no tienen que bajar de peso, tienen que subir de peso, pero el peso que corresponde: músculos. Los músculos son el motor del metabolismo. Cuando las personas hacen dietas bajas en calorías, ¿bajan de peso? Sí, pero el peso que bajan es grasa y músculos. Y, cuando dejan la dieta y vuelven a comer como antes, el peso que suben es solo grasa.

Esa es una espiral de la muerte, y es la que hace que haya personas que pesen 200 o más kilos”.

¿Se inspiró en alguien para realizar el método?

“En mí mismo. No quise cortarme el estómago. No quería quedar ciego, que me cortaran los dedos de los pies, o los pies enteros, no quise tener disfunción eréctil –más del 50% de los diabéticos tienen disfunción eréctil–, no quise terminar mis últimos días sentado en una silla de ruedas dializado”.

A su juicio, ¿cuáles son las diferencias entre dieta y estilo de vida?

“Todos quienes han hecho una dieta, saben que las dietas no funcionan.

Las nutricionistas dicen que dan dietas “personalizadas”, pero lo único personalizado en las dietas que entregan es el nombre del paciente, si es que lo escriben en la fotocopia. Todas las dietas se basan en bajas calorías y las siguen entregando después de 30 años de fracasos en los resultados. Las dietas son restrictivas, son por corto plazo y, cuando se dejan, normalmente viene el rebote y las personas terminan con más grasa corporal que cuando empezaron. El estilo de vida es un cambio que se hace para el resto de la vida, es algo que se puede llevar, un día a la vez. No hay nada prohibido, solo postergado, dependiendo del objetivo de cada cual. Somos todos diferentes y tenemos que descubrir cuál es la cantidad y la frecuencia con la que podemos comer aquellos alimentos que, una vez digeridos, se convierten en glucosa –o sea, azúcar– y estos alimentos son: pan, arroz, pastas, papas y frutas”.

Tomando en cuenta que su método incluye muchos alimentos altos en grasa, ¿representa algún riesgo para las personas que tienen hígado graso, colesterol o triglicéridos elevados?

“Eso es un error. No es un método alto en grasas… es un método bajo en carbohidratos con almidón. Considerar dos o tres huevos al desayuno como “alto en grasa” significa estar en los años 80, cuando se publicó que no había que comer huevos por el colesterol. El hígado graso no se produce por comer grasa, se produce por comer exceso de carbohidratos con almidón: pan, arroz, pastas, papas, frutas y alcohol. El exceso de glucosa que no es absorbida por la masa muscular se convierte en grasa en el hígado. Esto es biología de 3° año medio. El colesterol total no es un indicador de riesgo de salud cardiovascular, y es tan así que fue eliminado de la guía alimentaria de la USDA (sigla en inglés del Departamento de Agricultura de Estados Unidos), quienes lo incluyeron hace 40 años. Nuestro cuerpo produce el colesterol que necesita. Si necesitamos 240 y comemos “cero”, vamos a producir 240. Si comemos 100, vamos a producir 140. La dieta afecta menos de un 20% el colesterol total. Una persona que hizo ayuno con agua y suplementos por 382 días tenía colesterol 240. El presidente Dwight E. Eisenhower se murió de un ataque al corazón con un colesterol de 160. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), los indicadores para prevenir enfermedades cardiovasculares y diabetes 2 son: diámetro de la cintura, que debe ser 50% o menos de la altura. Glucemia, menor a 100mg/l. Presión arterial, 120/70. Triglicéridos menores a 150. HDL (colesterol “bueno”) sobre 60.

El colesterol total no está incluido. Los triglicéridos se bajan justamente bajando el consumo de carbohidratos con almidón y/o haciendo ejercicio. La única manera de subir el HDL es comiendo grasa saturada, no hay otra. Por lo tanto, más que seguir una dieta, hay que seguir los indicadores de salud, la sangre no miente, y de acuerdo a eso adaptar la dieta. Esto es biología y química. No es religión”.

En su opinión, ¿el método es beneficioso para quienes hacen deporte, sea de forma amateur o profesional?

“El “Método Grez” es una invitación para aquellos que probaron todo sin obtener resultados, especialmente quienes son sedentarios. Los deportistas son un caso especial, porque gastan la glucosa (azúcar) que consumen, haciendo ejercicio. Sin embargo, cualquier deportista que elimine grasa corporal va a mejorar su rendimiento; por lo tanto, ser deportista no es un impedimento para hacer el método, todo lo contrario”.

A partir de sus conocimientos y de su experiencia, ¿cuáles son las sugerencias o recomendaciones necesarias que daría a alguien antes de iniciar el método?

“El ideal es que cualquier persona se haga un chequeo médico una vez al año. Por otra parte, una persona que se haga un chequeo médico antes de hacer el método podrá ver a los 30 días cómo sus indicadores de salud cambian, como por ejemplo baja de triglicéridos, alza en el HDL (colesterol “bueno”) y baja de la hemoglobina glicosilada (promedio del azúcar en la sangre en los últimos 3 meses). En cuanto al hígado graso, se puede revertir entre 45 y 60 días”.

Durante la aplicación del método, ¿es necesario recurrir a suplementos alimentarios por alguna deficiencia nutricional que pueda ocurrir?

“El “Método Grez” es una forma de alimentación balanceada que incluye todos los macro y micro nutrientes: proteínas, grasas, carbohidratos (fibras y glucosa). Sin embargo, dada la alta producción de alimentos, y lo poco variado de la alimentación de las personas, ¿cuántos comen hígado por ejemplo? Se recomienda consumir omega 3 y un multivitamínico.

Y esto va para cualquier tipo de alimentación que sigas”.

¿Cuáles son las principales restricciones del método, en términos de horarios y alimentos?

“La clave es evitar durante la primera parte del día todos aquellos alimentos que se convierten en glucosa, o sea azúcar, una vez digeridos:

azúcar, pan, mermeladas, cereales y frutas, ya que contienen fructosa, la que se metaboliza en el hígado como grasa. Lo mismo al almuerzo, evitando pan, arroz, pastas, papas y frutas. En la tarde o noche, el ideal es comer entre 19 y 20 horas. Se pueden incluir los carbohidratos con almidón: pan, arroz, pastas, papas, dependiendo de cuál sea el objetivo. Si estoy en mi talla y con indicadores en rango, puedo comerlos todos los días. Si quiero eliminar grasa corporal, 1 vez a la semana, 2 veces al mes o 1 vez al mes. Esa cantidad y frecuencia es la que cada uno tiene que descubrir. Somos todos diferentes. ¿Cuánto comer al desayuno o al almuerzo? Lo suficiente para no necesitar una colación a media mañana o a media tarde”.

¿Hay alimentos prohibidos en este método?

“No. Los alimentos están postergados dependiendo del objetivo que tenga cada cual”.

¿Considera que, por el tipo de régimen alimentario, el método es económicamente viable para cualquier persona?

“Absolutamente. Las personas más humildes están posteando que gastan menos siguiendo el método que comiendo comida light. El costo por día dependerá de la variedad que quiera tener. Cualquiera puede comer 2 o 3 huevos al desayuno, una porción de pollo con ensaladas al almuerzo y lo mismo en la cena”.

Aparte de eliminar el exceso de grasa corporal sin rebote, ¿qué otros beneficios conlleva la aplicación de este método?

“Los efectos secundarios de seguir el método son: mejora en la autoestima –por la disminución del exceso de grasa corporal–, mejora en la energía, mejora en la creatividad, mejora en la concentración, mejora en el sentido del humor, mejora en la performance sexual, disminución en la ansiedad y disminución de los ataques de hambre”.

Basándose en su experiencia personal y en lo que ha visto en otras personas, ¿cuánto tiempo debería transcurrir aproximadamente para comenzar a ver los resultados?

“Depende de cada cual. Somos todos diferentes. Esta no es una dieta ‘baje 10 kilos en 10 días, y suba 15 kilos los 15 días siguientes a los que dejó la dieta’. Mientras mayor sea el exceso de grasa corporal, más rápida y mayor es la pérdida. Hay hombres y mujeres que han bajado 10 kilos en un mes. Otros que han bajado 30 kilos en 9 meses. Si estás pensando en bajar 5 kilos… eso te puede tomar un año”.

Durante la aplicación del método, ¿podrían producirse contraindicaciones o efectos colaterales en la salud o bienestar de las personas?

“Hay estudios médicos publicados de que el azúcar es 9 veces más adictiva que la cocaína. Una persona “altamente adicta” a los carbohidratos con almidón (pan, arroz, pasta, papas) podría pasar un período muy desagradable de adaptación similar a una desintoxicación de drogas que incluye cansancio, malestar, dolor de cabeza y calambres. Una vez pasado ese “valle de la muerte”, los síntomas desaparecen y se siente todo lo contrario: energía, concentración, mejor estado de ánimo, etc.”.

¿Tiene conocimiento de personas que probaron con el método y no lograron los resultados?

“Durante este año me he dado cuenta de que hay dos tipos de personas. En realidad, hay muchos más, pero me quiero referir a dos: las que piden que les “den la dieta” o “lo que tienen que comer en el día”, y las personas que leen el libro, entienden cómo funciona su cuerpo y siguen en forma ordenada las recomendaciones. Las primeras posiblemente no van a obtener resultados, y van a seguir de dieta en dieta. Las segundas van a entender cómo funciona su cuerpo y tendrán las herramientas para analizar cualquier recomendación alimentaria que salga en el futuro… Y van a salir. Por otra parte, es imposible saber qué hacen las personas.

Hay personas que postean que están haciendo el método, comiendo pan con mermelada diet en la mañana, o los huevos con medio pan pita.

Claramente, están haciendo “otro” método. Suponiendo que estén haciendo lo que hay que hacer, habría que saber ¿qué tanta grasa están comiendo en relación a las proteínas y los carbohidratos? ¿Cuántas veces están comiendo al día? ¿Cuántos frutos secos? En fin, las personas que siguen las recomendaciones y son ordenadas obtienen resultados”.

¿Qué diría a aquellas personas que critican o desconfían de la veracidad de su método?

“Primero, que lean el libro para que puedan criticar con bases. Después, que se actualicen. Los estudios médicos están publicados en revistas científicas. Y si no tienen tiempo de leer estudios médicos, que por lo menos lean el diario. El 29 de agosto de 2017, hace 4 meses, se publicó en El Mercurio el estudio PURE que se realizó con más de 135.000 personas, en 18 países –incluido Chile–, y concluyó que: “Las dietas bajas en grasas y altas en carbohidratos son perjudiciales para la salud cardiovascular”. Y esa es exactamente mi propuesta. ¿Es casualidad? En absoluto. Lo que propongo está publicado en el mundo entero. Lo que pasa es que esa información no está llegando a las personas y eso puede ser porque “la industria” de médicos y nutricionistas no supieron comunicarlo o no han querido comunicarlo”.

Pedro “Peter” Grez tiene 53 años y es de profesión diseñador industrial.

Casado con Bárbara Leisinger, es padre de dos hijos (Florencia, de 19; y Nicolás, de 16). Actualmente, vive en La Unión y se traslada a Santiago una vez a la semana para participar en el matinal “La Mañana”, de Chilevisión. Asegura que se siente muy a gusto en esa comuna de la Región de los Ríos, “por la calidad de vida para nosotros, nuestros hijos y para estar cerca de los padres de Bárbara. La Unión es un pueblo a escala humana, como Santiago de hace 40 años”. En cuanto a sus proyectos futuros, adelanta que –próximamente– publicará en Kindle Amazon.com las traducciones al portugués y al alemán de Los mitos me tienen gord@ y enferm@, libro que –en apenas tres meses desde su primera edición, en octubre de 2016– se convirtió en un éxito de ventas en nuestro país. Por otro lado, menciona que, en 2018, publicará dos libros más con Editorial Planeta, uno de los cuales se llamará Las emociones me tienen gord@ y enferm@, teniendo por tema las adicciones.