Cómo enfrentar los resfríos en nuestros niños

Los resfríos no son sólo característicos del otoño o invierno, pero sí son más comunes en estas épocas frías. Tampoco distinguen sexo o edad, les llega a grandes y pequeños, hombre o mujer. La diferencia en qué tan fuerte nos ataca está en nuestro sistema inmune y en lo fortalecido que lo mantenemos.

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PAMELA CARRASCO

Los resfríos no son sólo característicos del otoño o invierno, pero sí son más comunes en estas épocas frías. Tampoco distinguen sexo o edad, les llega a grandes y pequeños, hombre o mujer. La diferencia en qué tan fuerte nos ataca está en nuestro sistema inmune y en lo fortalecido que lo mantenemos.

En el caso de los niños, usted se dará cuenta de inmediato cuando su hijo o hija, en especial cuando es pequeño(a), esté con los primeros síntomas de resfrío, ya que su voz se notará diferente, puede ser un poquito más ronca o que le moleste o duela al hablar. Comenzará con pequeños cambios de temperatura, un poco de tos, sudoración, pies fríos, mucosidad nasal, picazón en la garganta y, lo más importante, decaimiento y mal humor. Cuando un niño está resfriado sólo quiere estar en brazos, acurrucado junto a alguien y tener toda la máxima atención posible. Es probable que su apetito disminuya, pero es sólo por unos días y no hay de qué preocuparse.

En estos días nuestro pequeño necesitará mantenerse hidratado, en especial con agua o jugos naturales que le ayuden a eliminar mucosidad y toxinas que son parte del proceso de recuperación.

Los lácteos aumentan y espesan la mucosidad, por lo que es muy aconsejable evitar dárselos a nuestros niños mientras dure el resfrío (máximo siete días), periodo que será más corto o con menos síntomas si además los alimentamos y suplementamos adecuadamente.

 

Cuando mi hijo se enferma, yo le doy vitamina C, 1 g cada 8 horas si los síntomas son muy fuertes, por los primeros 2 días. Después disminuyo a 1 g cada 12 horas, hasta llegar a 1 g al día. Acompaño la vitamina C con propóleo en cápsulas y si no puede tragar, disuelvo el contenido de la cápsula en el jugo que más le agrada.

También se puede complementar con vitamina E de fuente natural (aceite de germen de trigo), ya que ayuda a elevar los niveles de energía y fortalece el sistema inmune, entre otras muchas propiedades.

La limonada tibia con miel refresca su garganta y deja un sabor agradable.

También suelo hacerle algunas agüitas caseras o jarabes.

 

Para el agüita:

Colocar en una taza agua recién hervida, 2 o 3 trocitos de cebolla, jugo de limón y miel a gusto. Dejar entibiar y luego retirar la cebolla. Sirve en la noche como expectorante. También puede agregar algunas hierbas

expectorantes como eucaliptus, tilo, hinojo o menta, y un trocito o diente de ajo si lo desea.

 

Para el jarabe:

Necesitamos hojitas de  eucaliptus, laurel, maqui y menta, un diente de ajo (opcional), miel y un poquito de azúcar integral. Colocar un puñado de cada tipo de hoja en una olla, y agregar agua hirviendo sólo hasta cubrir las hojas. Añadir el ajo y dejar hervir tapado durante 20 a 30 minutos. Retirar las hojas y el ajo, y agregar miel y azúcar integral a gusto, ésta última sólo para que tenga un sabor más dulce y agradable y evitar el rechazo. Dejar hervir por 10 minutos más y apagar el fuego. Al ir enfriando comenzará a espesar y quedará con una textura muy similar a la miel sólo que de un color café oscuro.

Dosis recomendables:

-Media cucharadita cada 8 horas para menores de 3 años -Una cucharadita cada 8 horas, para niños entre 3 a 4 años -Una cucharada cada 8 horas, para niños más grandes -En caso de mucha congestión, por la noche agregar una dosis más

Si el niño presenta fiebre (sobre 37.5º C) pásele un paño humedecido con agua fría, desde la cabeza hasta las plantas de los pies, luego abríguelo y deje que su cuerpo reaccione solo. Procure mantener la temperatura de los pies, es decir que no pase demasiado tiempo con los pies fríos.

En caso de pies fríos abrigue con un guatero con agua tibia o guatero de semillas. Puede fabricar su propio guatero artesanal con cualquier tipo de semilla que tenga en su hogar (lentejas, arroz, trigo o linaza). Se pasan por agua fría, se envuelven con algún tipo de género, se amarra firme y se calienta en el horno microondas u horno común a fuego bajo, sólo por dos minutos.

Fortalezcamos día a día la inmunidad de nuestros pequeños, así evitaremos que pasen malos momentos. Y si su hijo se resfría, comience con remedios caseros, no corra a hospitales para que lo mediquen con antibióticos que terminan minando sus defensas al dañar su sistema digestivo.