El bendito magnesio

En mi calidad de adulto mayor, he ido recolectando algunos secretitos relacionados con los achaques que traen los años. Fue así como hace mucho aprendí que tomar las “sales de magnesio” disueltas en agua es de gran ayuda en dolores musculares o de huesos que atormentan a la tercera edad

En mi calidad de adulto mayor, he ido recolectando algunos... seguir leyendo

En mi calidad de adulto mayor, he ido recolectando algunos secretitos relacionados con los achaques que traen los años. Fue así como hace mucho aprendí que tomar las “sales de magnesio” disueltas en agua es de gran ayuda en dolores musculares o de huesos que atormentan a la tercera edad.

Investigando sobre el tema, me sorprendió la enorme cantidad de malestares para la que es útil: saca el calcio acumulado en cristales (que produce la mayor parte de los dolores de hombros, brazos, caderas, rodillas, etc.) y lo coloca en la masa ósea, donde realmente es necesario. Además fortalece el sistema inmunológico; previene infartos; evita la artritis y la osteoporosis; normaliza la presión arterial; regula la digestión; equilibra el sistema nervioso; previene el cáncer, los cálculos renales y la inflamación de la próstata; equilibra el sistema nervioso por ser relajante y tranquilizante, etc. La única contraindicación que encontré es en caso de diarreas.
Un día se quejaba mi rodilla derecha y mi hombro izquierdo y me acordé del “bendito magnesio” y lo preparé. Herví un litro de agua, la enfrié, la coloqué en un frasco de vidrio, le agregué 30 gramos de “sales de magnesio”, y revolví con cuchara de madera. Resulta que tenía mi boca hinchada y adolorida por un tratamiento dental y tomar este preparado, que es muy amargo, se me hizo imposible. Entonces se me ocurrió impregnar un trozo de toalla con el líquido preparado y colocarme en ambas partes adoloridas haciendo una cataplasma. Me acosté a reposar por ser hora de la siesta y ¡santo remedio!  Me levanté sin dolor. Otro día se lo apliqué a mi hijo para su dolor cervical y después a los juanetes de mi vecina. Así descubrí que la piel también absorbe sus grandes propiedades y ha resultado muy útil para ciertas emergencias. No obstante, como mejor y más rápido actúa es tomándolo y aplicándolo a la vez.
Hay algunos síntomas que nos indican falta de magnesio: fatiga, síndrome pre-menstrual, baja energía, desequilibrio hormonal, dolores de cabeza y ansiedad. Y porque estos síntomas también se presentan en otras anomalías, nunca está de más que, por lo menos dos veces al año, nos tomemos dos dosis seguidas o nos suplementemos regularmente con productos que contengan magnesio, como el óxido de magnesio, que funciona de maravilla con el calcio y las vitaminas del grupo B. ¡Prevenir es mejor que curar!