Efectos mentales de la actividad física y cómo aprovecharlos

Cuando hablamos de beneficios mentales o psicológicos, inmediatamente nos imaginamos algo profundo, complicado o difuso. Por esto me he planteado un desafío difícil: hacerlo simple.

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GONZALO CARRASCO

PERSONAL TRAINER

 

Quisiera comenzar con una frase que alguna vez leí: “Y si no cuidas tu cuerpo, ¿dónde vas a vivir?”

No espere llegar al final del camino, como muchos que dicen: “la juventud es un error, la adultez es una lucha y la vejez es un pesar”.

Mi abuelo nunca permitió que le dijéramos viejo, y era un hombre sabio y alegre.

En alguna edición anterior, dijimos que hay dos tipos de edades: biológica y cronológica. La edad biológica, la más importante, podríamos dividirla en física (motor) y psicológica (el piloto), que están íntima y directamente relacionadas (depende del conductor, el rendimiento y funcionamiento del motor).

La edad física hace referencia al estado y desgaste corporal, y la psicológica a la edad con que uno se siente psíquicamente, así como a los pensamientos y emociones habituales.

Ahora describiremos tres beneficios no físicos que produce el ejercicio en ese alguien que pilotea, que va al volante (el ser detrás del disfraz).

-Hacer ejercicios hace que piense en cómo complementar los resultados.

El ladrón pensó en robar antes de hacerlo, usted piense en cómo lograr sus metas. También se ha visto en estudios que el ejercicio ayuda a mejorar la capacidad de memoria.

-Al inscribirse en un gimnasio, sede, club, asociación, etc., logrará comunión. Sociabilizar es mucho más fácil y sano en estos lugares, pues comparten más de un interés.

-Realizar una actividad que le guste (como cantar, bailar, caminar, etc.) además de combatir el estrés, también combate la depresión.

Interesantemente, esto también fortalece los huesos. El corazón alegre constituye buen remedio, mas el espíritu triste seca lo huesos (Proverbios). El conflicto de autodesvalorización puede llegar a gatillar hasta la osteolisis, o agujeros en los huesos (Dr. Hamer). Lo mismo para la musculatura externa o estriada.

Si se está preguntando cómo lo hago, aquí van algunos pasos básicos:

1º Si sufre enfermedades, converse con su terapeuta o médico, y que él de su aprobación para iniciar el programa.

 

2º Fije objetivos y seleccione sus preferencias, esto determinará la actividad física a realizar. Por ejemplo, si le gusta el fútbol, comience por buscar un grupo que lo practique; si le gusta bailar, hay academias y talleres en gimnasios, teatros y programas municipales.

 

3º Fije objetivos realistas, a estos póngales plazo para autoevaluarse, a corto (3 meses), mediano (1 año) y largo plazo (2 años y más).

4º No se apresure. En cada ejercicio busque corrección de los movimientos hasta dominarlos a la perfección. Si trabaja con pesos, entonces que sean ligeros aumentándolos gradualmente. No olvide calentar  5 a 10 minutos con caminata o bicicleta estática antes de la sesión, y elongar lentamente antes y después de cada sesión.

5º No haga sesiones largas. Las sesiones cortas lo mantendrán motivado, y evitará la fatiga muscular y mental. A los músculos y a la mente hay que mantenerlos ‘estimulados’ y no agotados. Las sesiones ideales para esto son entre 30-40 minutos. Actividades más intensas son efectivas con 30 minutos, 3 veces por semana.

 

 

6º  Varíe ejercicios y/o lugares donde los realiza.

7º  Siempre mantenga la respiración fluida, no retenga el aliento.

En una buena película escuché: “si este viaje va a ser el último, entonces tiene que ser el mejor”. Una forma de lograrlo es haciendo ejercicio, a su propio ritmo, pero hacia adelante.