Dieta antiinflamatoria: Salud y vitalidad en 6 pasos

Si le propusieran una vida más sana y longeva seguro que la aceptaría, ¿verdad? Al menos la gran mayoría lo haría.

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Por Sergi Jover

Si le propusieran una vida más sana y longeva seguro que la aceptaría, ¿verdad? Al menos la gran mayoría lo haría. Pues para conseguirlo resulta de vital importancia seguir algunas recomen-daciones básicas totalmente relevantes como así lo han demostrado los miles de estudios clínicos e infinidad de casos reales. Dicho estilo de vida se compone de diversas piezas, como una vida activa, ejercicio físico moderado, equilibrio físico, mental, vital y emocional, amor, control del estrés, etc.

En realidad es tan sencillo como seguir los 6 pasos aquí expuestos.

1.- Ingerir proteína en todas las comidas

Todo tu organismo se compone de proteína (piel, músculos, huesos, órganos, etc.), por ende es muy necesario consumirla para su buen funcionamiento y rendimiento. La recomendación prioritaria es consumir proteína vegetal de gran calidad como la que procede de las lentejas, porotos azuki, y proteína fermentada como Tempeh, Miso, Natto y/o Yuba. También pescados frescos, pavo, pollo, huevos, queso fresco de cabra u oveja, etc., siempre y cuando estén libres de hormonas, vacunas, aditivos, edulcorantes, etc. En definitiva, si consume huevos, asegúrese de no sobrecocerlos y que provengan de gallinas felices y no de gallinas que nunca han visto la luz del sol y que son alimentadas a base de pellet de pescado.

2.- Consumir carbohidratos buenos

Se debe consumir carbohidratos poco glucémicos, es decir, que no disparen los niveles de azúcar en sangre (verduras, frutas, hortalizas y legumbres). Este punto es de vital importancia, pues es necesaria la restricción absoluta en el día a día de todos aquellos carbohidratos que elevan rápidamente el azúcar en sangre como son: pastas, pan, arroz blanco refinado, maíz, papas, harinas y cereales refinados. Los cereales integrales son bien tolerados por el organismo siempre y cuando se consuman con moderación.

3.- Añadir grasas saludables

Aquí volvemos a hacer referencia, como se expuso en el pasado número de El Guardián, a lo imprescindible que resulta su consumo a pesar de que son muchas las personas que temen a toda forma de grasa. En pocas palabras, el organismo necesita estar bien lubricado, y para ello deben ingerirse grasas saludables monoinsaturadas y poliinsaturadas como son: aceite de coco, aceite de oliva extra virgen, aceite de linaza, frutos secos, pescados azules, aceite de chía, mantequilla (de vacas de pastoreo), etc. Las grasas que se deben evitar a toda costa –pues su salud depende de ello– son especialmente los omega 6 de los aceites vegetales (de maíz, soya, girasol, canola y algodón). Y, sobre todo, las grasas trans que se encuentran como grasas hidrogenadas o parcialmente hidrogendas en prácticamente todos los alimentos industriales (margarinas, galletas, bollerías, pan, pasteles, dulces, etc.).

4.- Repartir las comidas a lo largo del día

Cada organismo es un mundo, por lo tanto aquí hay muchas discrepancias al respecto. Idealmente, se debe hacer un desayuno, una comida y una cena, y un par de tentempiés a lo largo del día. Sin embargo, haré hincapié en que esta regla no es igual para todas las personas, pues con tres ingestas a lo largo del día también se funciona perfectamente bien, incluso con una. La realidad es que no hay nada mejor que escuchar los mensajes que nos va enviando el cuerpo.

Lo que sí debe tener presente es la regla de los tres dedos que consiste en que en cada comida, se mire 3 dedos (los 3 macronutrientes): Proteína, carbohidratos buenos y grasas buenas. Si los tres están presentes en las comidas, su organismo estará bien equilibrado.

5.- Suplementación alimentaria

Desde el punto de vista antiinflamatorio, el omega 3 es el nutriente más importante a tener presente. Es decir que si sólo pudiéramos escoger un suplemento, éste sería el elegido. Obviamente destilado, de gran concentración y libre de metales pesados. En segundo lugar, optaríamos por algún suplemento de alto contenido en polifenoles como el té verde o el resveratrol. Y por supuesto por la cúrcuma, jengibre, curry, sésamo, orégano, comino, albahaca, etc., en general todas las especias.

6.- Control y dinámica del pensamiento

Este último punto es de vital importancia pues, a decir verdad, todos los cambios que se puedan realizar en cuanto a la alimentación, deben acompañarse del control y manejo de nuestros pensamientos y de nuestras palabras, en definitiva, del estrés. Para ello, cada uno debe encontrar el método que más le acomode e incrementar la actividad física en su vida. El ejercicio agradable, los masajes, las técnicas de relajación y visualización, la reflexión, el buen descanso, el buen dormir, el encontrar la simplicidad en las cosas y evitar el desorden… Son todos pequeños pero a la vez contundentes ejemplos igual de necesarios para nuestras vidas como el aire que respiramos.

Realizar una dieta antiinflamatoria conlleva no sólo controlar la insulina, glucosa, colesterol, triglicéridos y reducir la grasa corporal, sino que también reporta un contrastado aumento de la esperanza de vida. Usted es el único protagonista y responsable en el juego del bienestar y la salud. Estos simples pasos pueden acompañarlo el resto de sus días.

Lo invito a que reflexione unos segundos cuando ingiera un alimento pues se estará creando y proyectando en el futuro. A partir de ahora, cada vez que se siente a la mesa piense; ¿estoy invitando a un amigo o a un enemigo?

Fuente:

Tu salud en los nuevos tiempos”,

Sergi Jover (Ed. Obelisco)