Despertando del Alzheimer

Hemos llegado a la tercera y última parte de este artículo, cuyo principal propósito ha sido dar una luz de esperanza a todas aquellas personas que sufren o tienen un familiar con la aterradora enfermedad de Alzheimer.

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Por Carolina Pérez A.

Parte III

Hemos llegado a la tercera y última parte de este artículo, cuyo principal propósito ha sido dar una luz de esperanza a todas aquellas personas que sufren o tienen un familiar con la aterradora enfermedad de Alzheimer. A ustedes les digo… ¡no está todo perdido! con constancia y poniendo en práctica los consejos prácticos que Peggy Sarling nos entrega en su libro en inglés Awakening from Alzheimer’s (Despertando del Alzheimer) es posible retrasar el progreso de la enfermedad, detenerla o incluso revertirla.

En las dos ediciones anteriores hemos hablado primero de la enfermedad, enseñando sobre cómo nutrir el cerebro con los alimentos idóneos; y en la segunda parte, nos enfocamos exclusivamente en el maravilloso aceite de coco y el testimonio de la Dra. Mary Newport, quien revirtió el Alzheimer de su esposo en tan solo 37 días incorporando esta grasa saludable a su dieta.

Y ahora llegó el momento de abarcar el resto de los nutrientes que han mostrado efectividad en esta condición. Una vez más reitero que no somos todos iguales, por lo tanto y si bien algunas personas pueden responder bien a un solo nutriente, otras lo harán a un conjunto de alimentos y suplementos.

Cúrcuma

La popular especia de la India que protege el cerebro de las personas

¿Qué le da al curry su hermoso color naranja? La cúrcuma, un excelente protector de la función cerebral y uno de los más apreciados combatientes del Alzheimer.

La cúrcuma tiene como principal compuesto activo a la curcumina, cuyos poderes antiinflamatorios y antioxidantes son legendarios, ayudando a reducir notablemente los dolores articulares y a retardar el envejecimiento.

“La India tiene un tercio del nivel de Alzheimer que tenemos nosotros, y esto es probablemente debido a la cúrcuma,” explica el Dr. Jacob Teitelbaum.

Estudios científicos con animales muestran resultados asombrosos

Científicos de la Universidad de California (UCLA) en Los Ángeles, Estados Unidos, hicieron un gran descubrimiento cuando alimentaron con curcumina a ratones de edad avanzada: ¡las placas de proteína beta-amiloide en los cerebros de los ratones se desintegraron! Y esas placas, por supuesto, son características de Alzheimer en los humanos.

Es más, cuando en tubos de ensayo agregaron bajas dosis de curcumina a proteínas beta-amiloides humanas, la curcumina logró lo que algunos expertos consideraban imposible. Pudo evitar que las proteínas beta-amiloides se fusionaran, deteniendo la formación de placas dañinas.

De acuerdo al Dr. Gregory Cole, co-autor del estudio, “Los nuevos hallazgos sugieren que la curcumina podría ser capaz tanto de tratar el Alzheimer como de reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad”.

Absorción de la cúrcuma

Ahora bien, existe un solo problema con la cúrcuma, y es que es difícil de absorber en el tracto digestivo. Por lo tanto, y para mejorar dicha absorción se recomienda ingerirla con pimienta negra, tal como se presenta en el curry, porque esta última activa los jugos gástricos. La recomendación es tomar una cucharadita de café de cúrcuma mezclada con un poco de pimienta negra, dos veces al día. Puede combinarla con aceite de oliva extra virgen y vinagre de manzana o aceto balsámico y obtendrá un sabroso y saludable aliño para sus ensaladas. 

Vitamina D3

Junto a la cúrcuma proporciona mayor protección contra el Alzheimer

La investigación del Dr. Milan Fiala de la UCLA ha revelado que la capacidad de combatir el Alzheimer de la curcumina se puede potenciar aún más tomándola junto con vitamina D3. Esta combinación fortalece la “tripulación de limpieza” del organismo para remover más eficientemente la peligrosa proteína beta-amiloide del cerebro.

La mejor forma de obtener vitamina D3 es caminando bajo el sol. Veinte minutos de un paseo al aire libre recibiendo luz solar natural no sólo es bueno para el cerebro, sino también para el corazón y el alma. Pero como ahora vienen los tiempos más fríos y resulta más reconfortante permanecer al interior del hogar, puede consumir alimentos ricos en vitamina D3 como peces de agua fría (salmón, sardinas, caballa, jurel, etc.) o huevos, y también puede tomar vitamina D3 en cápsulas (2.000 UI).

Aceite de pescado

El suplemento universal

Casi todos los médicos con un enfoque natural lo recomiendan para la salud del cerebro. De hecho, día tras día salen nuevos estudios que avalan su eficacia, como por ejemplo:

“Estudio del Hospital de Rhode Island identifica el impacto del aceite de pescado en la cognición y la estructura cerebral. Los hallazgos sugieren posibles beneficios de los suplementos de aceite de pescado en la salud del cerebro y el envejecimiento. El aceite de pescado estuvo asociado con una menor reducción del tamaño del cerebro en los pacientes que tomaron el suplemento en comparación con los que no lo tomaron.  Los resultados fueron informados en una reciente Conferencia Internacional sobre la Enfermedad de Alzheimer en Paris, Francia”.

La recomendación es tomar 3 cápsulas de 1.000mg de aceite de pescado, tres veces al día, y complementar su consumo con una dieta rica en pescado.

Vitaminas del complejo B

Protección contra la homocisteína

La homocisteína es un aminoácido producido en el cuerpo que debería estar siempre en bajos niveles. El exceso de este aminoácido circulando en la sangre daña al cerebro en múltiples formas, produciendo problemas de concentración y juicio, pérdida de memoria, depresión y deterioro físico, entre otros. Además, induce a la inflamación, mata las células y bloquea el suministro de sangre al cerebro.

Y advine qué nutriente controla los niveles de homocisteína… ¡las vitaminas del grupo B!

Si sus niveles de vitamina B están bajos, como es muy probable, entonces sus niveles de homocisteína estarán demasiado altos. Y ese desequilibrio representa un gran peligro para su cerebro.

En 1998, un equipo de investigación de la Universidad de Oxford, descubrió que los pacientes con Alzheimer presentaron altos niveles de homocisteína en la sangre.

Muchos estudios llevados a cabo desde entonces, han confirmado este hallazgo. Y como una interesante correlación: el Alzheimer se caracteriza por un encogimiento de la sección del hipocampo del cerebro; los investigadores han descubierto que los niveles de homocisteína afectan el tamaño del hipocampo.

Ahora, como una mala dieta más ciertos medicamentos reducen las cantidades de vitaminas del complejo B de nuestro organismo, para asegurar niveles adecuados de estas vitaminas se recomienda la suplementación.

Todas las vitaminas del complejo B son importantes, ya que cada una desempeña una función específica en nuestro cuerpo. Sólo debe asegurarse de consumir un complejo de vitaminas B que provenga de fuentes naturales, y que tenga el rango completo de Bs. La dosis recomendada para personas que ya sufren de la enfermedad es de 4 cápsulas de 300mg distribuidas durante el día, junto con una dieta rica en alimentos integrales.

Vitamina C y vitamina E

El dúo dinámico para el cerebro

Cada una de estas vitaminas tiene poderosas capacidades para fortalecer el cerebro, pero juntas se potencian aún más.

La vitamina C o ácido ascórbico es reconocida por fortalecer el sistema inmunológico, pero también puede hacer maravillas por su cerebro. Una persona saludable tiene mucha vitamina C presente en el fluido que rodea las neuronas cerebrales. Allí, sirve como un antioxidante capaz de combatir los radicales libres antes de que dañen las células cerebrales.

Hay numerosos estudios que demuestran un vínculo entre esta vitamina y la inteligencia, no obstante, un nuevo estudio recientemente publicado en el Journal of Biological Chemistry revela que la vitamina C puede disolver la placa tóxica del cerebro que caracteriza a la enfermedad de Alzheimer.

Por su parte, la vitamina E también funciona como un potente antioxidante que se disuelve en grasa. Dado que nuestro cerebro es 60% grasa, la vitamina E se vuelve muy útil. Se puede disolver dentro de las membranas celulares grasas del cerebro, y una vez dentro, proteger contra los radicales libres.

En estudios, las personas que tomaron más vitamina E como medida de protección tuvieron un 67% menos de propensión a desarrollar Alzheimer, en comparación con quienes tomaron menos cantidad. Mientras que las personas que ya padecían la enfermedad y tomaron vitamina E tuvieron una tasa de deterioro notablemente más lento.

Ambas vitaminas, tomadas en conjunto, trabajan en sinergia potenciando su poder antioxidante, y reduciendo notablemente la propensión y el avance de la enfermedad.

La dosis recomendada para estos fines es un mínimo de 4gr de vitamina C al día, tomada en varias dosis junto con 400UI de vitamina E. Cabe recordar que ambas tienen que ser de fuentes puras naturales, y en el caso de la vitamina E, debe ser procesada en frío, ya que las vitaminas sintéticas con muchos aditivos no aportan, en realidad, ningún beneficio.

“Vea el remedio milagroso en esta edición, la Creatina, que también ha demostrado potenciar las capacidades mentales, y sería de ayuda contra el Alzheimer, ya que aumenta la energía cerebral”.

Dato extra: anticoagulantes naturales

Si está tomando anticoagulantes como aspirina o warfarina, por ejemplo, consulte con un especialista (idealmente abierto a la medicina nutricional) si planea consumir dosis altas de cúrcuma, aceite de pescado, vitamina C o vitamina E natural, ya que estos nutrientes de por sí tienen propiedades anticoagulantes, pero están libres de efectos secundarios como el riesgo de sangrado interno. En este caso, sería muy recomendable que su médico hiciera la transición de un anticoagulante farmacéutico a uno natural, como los ya mencionados.