Despertando del Alzheimer

Ésta es la continuación del artículo basado en la compilación y adaptación del libro Awakening from Alzheimer’s, escrito por Peggy Sarling, que publicamos en la edición pasada.

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Por Carolina Pérez A.

Parte II

Ésta es la continuación del artículo basado en la compilación y adaptación del libro Awakening from Alzheimer’s, escrito por Peggy Sarling, que publicamos en la edición pasada. En esa oportunidad partimos por lo básico, analizando la enfermedad, sus posibles orígenes y, principalmente, enseñándole a nutrir su cerebro o el de la persona afectada por este trágico mal que no discrimina.

Con esto en mente, enfoquémonos ahora en los suplementos, vitaminas y minerales que han demostrado ser de ayuda para muchas personas con la condición. Es bueno recordarle que como somos todos diferentes, algunas personas responderán mejor a ciertos suplementos, mientras que otras lo harán con otros. Sea perseverante, no se rinda y continúe intentado con uno u otro, o varios a la vez, hasta que empiece a notar la mejoría que tanto añora.

El milagro del aceite de coco

Si necesita inspiración para revertir el Alzheimer, se deleitará al leer la historia de la Dra. Mary Newport y su esposo Steve.

Steve Newport se desempeñaba como un activo contador cuando repentinamente empezó a tener problemas de memoria. Se olvidaba de sus reuniones, se perdía cuando conducía de regreso a casa, no sabía donde dejaba su billetera. Y por primera vez, comenzó a cometer errores en su trabajo, olvidando parte del calendario tributario.  Su mente aguda y perspicaz comenzó a desvanecerse y sólo tenía ¡52 años!

Tristemente para la edad de 58 años, Steve se había deteriorado tanto que ya no podía desenvolverse con normalidad. Si bien estaba tomando los medicamentos que le había dado su médico para el Alzheimer, nada parecía funcionar. El hombre dinámico que amaba cocinar para sus hijas y salir de excursión los fines de semana, había desaparecido. En su lugar, estaba un alma perdida que vagaba por la casa sin rumbo con un solo zapato, y que a veces, ni siquiera reconocía a su familia.

Su esposa estaba devastada. Escribía en su diario: “Ha sido una pesadilla ver cómo mi esposo se deteriora día tras día. Cada noche, nos tomamos de la mano para dormir y me pregunto por cuántas noches más podré hacer esto”.

Para agosto del 2007, Steve dejó de comer y empezó a bajar de peso. Mary sabía que tenía que hacer algo urgente, pero… ¿qué podía hacer?

Comenzó a trabajar todas las noches, investigando sobre drogas experimentales. Descubrió una que se mostraba prometedora, ya que, a diferencia de todos los otros medicamentos, ésta hablaba de ‘mejorar’ la enfermedad, no sólo de retrasar su progreso.

Esperanzada continúo investigando y descubrió que el principal ingrediente de esa droga eran los triglicéridos de cadena media (MCT), que derivan del aceite de coco.

A veces la desesperación puede conducir a la inspiración. Con nada que perder, partió a la tienda naturista y compró un frasco de aceite de coco extra virgen no hidrogenado.

Comenzó agregando dos cucharaditas a la avena de Steve. Y luego…“Recé, recé como nunca lo había hecho en mi vida,” cuenta Mary.

Al día siguiente llevó nuevamente a Steve a su cita con el médico. Tan sólo el día de ayer lo había llevado para hacerle el Examen de Salud Mental, cuyo puntaje había sido 14 de 30, mostrando demencia severa. Y para empeorar las cosas, sus lóbulos frontal y parietal también mostraban daño.

Pero esa mañana Steve volvió a repetir el examen y esta vez, los resultados fueron sorprendentes, ¡su puntaje era un 28% más alto de lo que había marcado ayer!

Las oraciones de Mary habían sido escuchadas. Cada mañana le daba a Steve aceite de coco y él continuaba mejorando. Para el quinto día, su buen humor natural había vuelto y él sentía que la confusión se había disipado.

¡Y el cambió ocurrió! Hoy en día Steve tiene tanta energía que sale a trotar cada mañana. Trabaja como voluntario en un hospital de su sector y se encarga de las tareas de la casa. Su estado anímico es alegre, y hasta cuenta chistes. Su mente está tan clara que disfruta leyendo artículos de una revista científica para contárselos luego y en detalle a su esposa Mary, y por supuesto, ama pasar tiempo con su familia.

Entonces, ¿cuál es la mágica sustancia que revirtió el Alzheimer de Steve? El aceite de coco. Si suena simple es porque es simple. Su dosis es de tres cucharadas de este aceite, tres veces al día. También toma una cuarta dosis de dos cucharadas al acostarse, cuando tiene dificultades para dormir.

¿Qué hace que el aceite de coco funcione?

Para entender la ciencia detrás del milagro de Steve, analicemos qué alimenta el cerebro. El cerebro es el órgano más metabólicamente activo del cuerpo. Representa el 2% de la masa corporal, pero el 20% de la tasa metabólica basal. Para accionar toda esa actividad, el cerebro necesita mucho combustible. Y cuando uno es saludable, esa energía proviene de la glucosa, un azúcar sanguíneo.

Sin embargo, los cerebros afligidos con Alzheimer tienen problemas para metabolizar la glucosa. Y sin un constante reabastecimiento de glucosa, las neuronas comienzan a morir.

Afortunadamente, bajo las condiciones adecuadas, el cuerpo es capaz de crear una fuente de reserva de combustible de alta energía para el cerebro. Ese combustible es la cetona, un tipo de grasa que el hígado puede extraer del aceite de los triglicéridos de cadena media (MCT) y del aceite de coco.

Los científicos han estado estudiando los efectos de las cetonas en el cerebro por años. De hecho, el sitio web de la Dra. Newport tiene vínculos a 20 papers científicos que documentan un efecto positivo de las cetonas en la función mental. Un importante estudio encontró que una dieta inductora de cetonas producía un ¡39% de aumento en el flujo sanguíneo! Otro estudio reveló que un cerebro alimentado con cetonas como combustible produce un 25% más de energía que un cerebro alimentado con glucosa.

De acuerdo al Dr. Eric Udell, un doctor naturópata de Arizona: “La glucosa es la principal fuente de energía para el cerebro. Las células cerebrales no son tan adaptables como otras partes del cuerpo. Cuando se vuelven menos eficientes para usar la glucosa como energía, el aceite de MCT o de coco aporta un combustible alternativo que permite a estas neuronas funcionar mejor.”

Y continúa, “Yo haría del aceite de MCT o de coco un componente estándar en el régimen de suplementación para el Alzheimer. Son aceites seguros y no tóxicos”.

El Dr. Jeffrey Morrison del Centro Morrison de Nueva York hace eco de la visión del Dr. Udell sobre la importancia de las cetonas para los pacientes con Alzheimer. “Cualquier persona con Alzheimer debería consumir aceite de coco. Es muy importante recibir los triglicéridos de cadena media del aceite de coco, dos o tres veces al día.”

Y por supuesto, la Dra. Mary Newport está convencida de las propiedades curativas de las cetonas en los cerebros dañados por el Alzheimer. Ella ve la evidencia por sí misma, todos los días, al observar a su esposo.

La Dra. Newport trabaja como directora del Centro de Cuidado Intensivo Neonatal en el hospital regional Sprint Hill en Florida, EE.UU., y a pesar de su ocupada vida, Mary siempre encuentra una hora en su día para propagar su experiencia con el aceite de coco. En su sitio web, en inglés, www.coconutketones.com, se preocupa de compartir consejos y las últimas investigaciones en torno al Alzheimer. Su meta es que todas las familias con un ser querido afectado con esta enfermedad conozcan el potencial del aceite de coco en el tratamiento de la condición.

¿Dónde conseguirlo y cómo consumirlo?

En nuestro país, el aceite de coco se puede conseguir en algunas tiendas naturistas y en Internet, sólo debe asegurarse de que sea extra virgen. En su etiqueta debería decir “extra virgen” o “sin refinar”.

Si bien no sufro de la enfermedad, me dediqué a buscar el aceite para mi consumo personal dadas sus muchas otras propiedades benéficas para la salud. Lo encontré en http://lovinglife.bootic.net/collections/alimentos/types/aceites-y-alinos-2. Me llegó a mi domicilio a los dos días de realizado el pedido, y lo estoy consumiendo a diario mezclado con mi yogurt de pajaritos. Es de agradable sabor y textura, por lo que no debería ser difícil incorporarlo a la dieta.

Al principio, evite consumir demasiada cantidad, puesto que podría experimentar indigestión. Comience con una cucharadita de aceite de coco por comida. Paulatinamente aumente la cantidad a 4 – 6 cucharadas al día, divididas en las comidas.

Sea creativo con el uso de aceite de coco. Agréguelo a su avena, úselo en vez de mantequilla para untar el pan integral, aderece sus ensaladas, adiciónelo a sopas y salsas o al yogurt. También puede cocinar con él. Obtendrá platos ricos, nutritivos y con un toque exótico.

Por último, la leche de coco fresca y el coco rallado, laminado o fresco también son buenas fuentes de este aceite.

Pero el aceite de coco no es el único suplemento que ha mostrado sorprendentes cualidades para el Alzheimer. ¡Hay más y muy prometedores! No obstante, como nuevamente nos quedamos cortos de espacio, lo invito a leer nuestra próxima edición donde espero poder abarcar todo el resto.