¿Conoce usted los costos para la salud de las píldoras anticonceptivas?

En la actualidad, y afortunadamente, hay muchos estudios que exponen los riesgos de utilizar pastillas anticonceptivas: la gran mayoría relaciona su consumo con enfermedades cardiovasculares, y otro gran número lo relaciona con la aparición de cáncer y enfermedades autoinmunes.

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La sociedad actual desafía a las mujeres, día a día, pues hay múltiples labores a las cuales debemos responder de manera exitosa: insertarnos a la par con los hombres al mundo laboral, social y profesional y, al mismo tiempo, responder de igual forma en las relaciones familiares y afectivas.

Por esto, la mayoría de las mujeres decide postergar y prever la maternidad, pues quiere desarrollarla en un contexto de seguridad y bienestar, a través del uso de métodos anticoncetivos, entre ellos las populares píldoras anticonceptivas. Sin el ánimo de enjuiciar las motivaciones y decisiones personales, es relevante preguntarse: ¿Cuáles son los costos y daños asociados por controlar nuestros ciclos ovulatorios?

Los anticonceptivos orales son el método de control natal más popular utilizado en el mundo, debido a la facilidad que hay para acceder a ellos, además de su bajo precio. Actualmente, más de 100 millones de mujeres consumen algún tipo de píldora anticonceptiva oral. En el caso de nuestro país, en las mujeres que se atienden en el sistema público de salud, el uso de anticonceptivos orales es el segundo método más utilizado luego del dispositivo intrauterino, llevándose el 34% de las preferencias. En la salud privada, este tipo de píldoras es el más utilizado, llegando a las 400 mil mujeres que anualmente se protegen mediante este método.

No obstante, más allá de la efectividad o de su popularidad: ¿Cuáles son los riesgos y cómo puede dañar nuestra salud tomar esta píldora todos los días?

Consecuencias nefastas

Constanza de 27 años usó píldoras anticonceptivas desde los 17. Un día, cuando tenía 25 años, presentó un dolor de cabeza agudo, náuseas y sangrado vaginal. Estos malestares se prolongaron durante una semana debiendo acudir a un centro de salud, pues su situación se complicó presentando parálisis facial e incapacidad de coordinar movimientos. El diagnóstico médico fue concluyente: Daño neurológico por microinfartos cerebrales.

Estuvo hospitalizada durante cuatro días con la incertidumbre de no saber cuán dañado se encontraba su sistema neurológico. Actualmente –y dos años después– agradece no presentar daños que le recuerden de forma permanente este episodio, pero relata que estuvo por más de un año con secuelas a nivel psicomotor y de lenguaje, razones por las que tuvo que congelar un año de universidad y abandonar toda actividad hasta recobrar su independencia y habilidades motrices.

El médico que siguió su caso, como prevención, le prohibió todo uso de pastillas anticonceptivas, apuntando a que eran la causa directa de estos microinfartos. Y, al igual que a ella, este tipo de píldoras podrían producir accidentes vasculares a otras mujeres que cotidianamente las consumen. Si Constanza hubiese contado con información suficiente al respecto de forma previa, otra habría sido la historia.

La evidencia existe

En la actualidad, y afortunadamente, hay muchos estudios que exponen los riesgos de utilizar pastillas anticonceptivas: la gran mayoría relaciona su consumo con enfermedades cardiovasculares, y otro gran número lo relaciona con la aparición de cáncer y enfermedades autoinmunes.

A modo de ejemplo, una investigación realizada a 1.500 mujeres en Bélgica, entre 35 y 55 años, que habían consumido por un largo periodo pastillas anticonceptivas, aumentaron un 30% su probabilidad de presentar obstrucciones arteriales, situación que puede ser causante de accidentes vasculares e infartos. De hecho, un estudio de la Organización Panamericana de la Salud plantea que el uso de anticonceptivos orales duplica el riesgo de infarto al miocardio. De igual modo, el uso continuo de este tipo de medicamentos se encuentra relacionado con el desarrollo de distintos tipos de cáncer entre los que se destacan el cáncer de mamas, de útero y cérvico-uterino.

Durante el año 2013, una de las líneas de píldoras de la industria Bayer, Yasmin, estuvo relacionada con la muerte de 23 mujeres en Canadá, quienes presentaron formación de coágulos en diferentes partes del cuerpo, causándoles muertes por embolia. Actualmente, esta industria se encuentra en juicio para determinar la responsabilidad y pagar indemnizaciones a los familiares de las víctimas.

Y no sólo existe evidencia de enfermedades complejas en las que este tipo de medicamentos interfieren. Día a día, las pastillas anticonceptivas pueden provocar o agravar distintas enfermedades y condiciones: acné, sangramiento vaginal, pérdida de nutrientes, depresión, síndrome pre-menstrual, etc.

Alternativas libres de efectos secundarios

Los principales métodos naturales (sin químicos ni fármacos) apelan al contacto que tenemos con nuestro cuerpo, utilizándolo como método de aviso y comunicación para los periodos de fertilidad. Es así, que sistemas de anticoncepción como el Billings, el monitoreo de la temperatura y el de control de la secreción cervical se constituyen como referentes no invasivos de control y ejercicio de nuestra vida sexual.

No obstante, durante los últimos años, la medicina natural ha descubierto posibles soluciones en el ámbito de la protección respecto al embarazo, como lo son el uso del aceite del Nim (Azadirachta índica, árbol propio de países subtropicales, de alta utilización en India, y también presente en América) que en hombres provocaría una disminución en la producción de espermatozoides. Algo similar sucede con la utilización de semillas de papaya, cuya efectividad ya ha sido comprobada en experimentos de laboratorio. En el caso de las mujeres, hay estudios que proponen que el consumo de jengibre y poleo son positivos e inocuos emenagogos, es decir, son plantas que potencian la generación de flujos menstruales.

Es necesario que nos replanteemos si es que usaremos métodos anticonceptivos que tengan riesgos o no. Hoy en día las posibilidades son muchas, no todas requieren ingerir químicos todos los días, o insertar elementos ajenos cargados de sustancias que no son naturales y que, sin duda, acarrearán efectos secundarios no deseados, como ocurrió con Constanza. La anticoncepción natural es fácil y posible para hombres y mujeres por igual, por ende todos podemos asumir un poco de responsabilidad en esta materia, sin sacrificar los cuerpos de mujeres jóvenes y perfectamente sanas.

Por Carola Hidalgo, Socióloga UC

Fuentes:

www.cbc.ca/news/canada/british-columbia/yaz-yasmin-birth-control-pills-suspected-in-23-deaths-1.1302473

www.scielosp.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1020-49892002000200012

www.ispch.cl/encabezado/folletos/doc/Levonorgestrel%20_0,75mg_.pdf

issuu.com/flacso.chile/docs/ssr_chile_2007 “Encuesta de salud sexual y reproductiva de Chile” Año 2007. Observatorio de género y equidad.

www.icmer.org/documentos/anticoncepcion_de_emergencia/inf_situac_planific_familiar_chile.pdf “Información sobre la situación de la Planificación Familiar en Chile Dra. Soledad Díaz, Instituto Chileno de Medicina Reproductiva.

goingoffthepill.org/hormonal-birth-control-risks-side-effects/