Cirrosis hepática: con constancia y voluntad, se puede revertir

Puede comenzar como una simple indigestión que se acompaña de vómitos y nauseas leves.

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Por Carolina Pérez A.

Puede comenzar como una simple indigestión que se acompaña de vómitos y nauseas leves. Sin embargo, a medida de que la enfermedad progresa se puede experimentar ictericia, fiebre e incluso inflamación en el abdomen. Esta enfermedad es conocida como cirrosis hepática y es causada por la ingesta excesiva y prolongada de alcohol, aunque también se ve en personas con Hepatitis B y Hepatitis C. Se trata de una condición severa del hígado, muy dolorosa y físicamente debilitante, en la que el hígado no funciona en forma apropiada. Cuando se reduce el número de células del hígado, éste se contrae y achica, por lo que todo el sistema digestivo se ve afectado y la persona se pone muy enferma. La principal razón por la que las personas alcohólicas terminan padeciendo esta condición, es porque no consumen una nutrición apropiada y el alcohol comienza a deteriorar el hígado. Si bien, la abstención del alcohol es la mejor forma de detener el progreso de la enfermedad, también hay varios remedios naturales que ayudarán a tratar esta condición y proporcionarán alivio.

Lo que debe evitar:

Alcohol: en el caso de la cirrosis causada por el alcohol, evidentemente si está dispuesto a sanar su hígado, es porque ha decidido dejar de beber de una vez y para siempre*. En este punto, incluso cantidades mínimas de alcohol pueden causar un retroceso en la regeneración del hígado y afectarlo severamente.

Sustancias tóxicas: medicamentos, anticonceptivos, conservantes de alimentos, insecticidas (en frutas y verduras no orgánicas), etc.

Alimentos altos en grasas y aceites: tienden a incrementar la demanda por bilis, lo que puede resultar en una mayor carga para el hígado.

Alimentos envasados y procesados: comida enlatada, harina refinada (pan, galletas, masas dulces, etc.), azúcar, arroz blanco, embutidos, lácteos enteros, etc.

Bebidas frías o estimulantes: gaseosas, jugos instantáneos, café, té, energéticas, etc.

Cigarrillo o tabaco.

Lo que debe consumir:

Espinaca y zanahoria: en un extractor de jugo obtenga 200 ml de espinaca más 300 ml de jugo de zanahoria. Mezcle y beba al menos una vez por día. Este jugo promueve la regeneración del tejido hepático.

Semillas de papaya: saque las semillas de la papaya fresca, séquelas y luego tritúrelas bien en una licuadora agregando un poco de agua. Debe quedar como un jugo espeso. Tome una cda. de este jugo adicionándole algunas gotas de limón. Consuma esta mezcla dos veces al día para obtener alivio de los síntomas de la cirrosis.

Jugo de limón con una pizca de sal de mar para fortalecer el cuerpo.

Hojas de higuera: lave las hojas y macháquelas bien. Luego disuelva una cda. en una vaso de agua. Si desea, puede agregar un poco de miel para endulzar.

Rabanito: junto con abundantes vegetales como espinaca, nabo, zanahoria, pimentón en las comidas. También puede hacer jugo con las hojas del rabanito, y tomar con el estómago vacío.

Ajo: ayuda a desintoxicar el hígado y el torrente sanguíneo.

Alcachofa: Contiene ácido cafeoylquinico que se ha demostrado tiene importantes propiedades protectoras y regeneradoras del hígado.

Betarraga: Contiene betacianina, que fomenta la desintoxicación del hígado y ayuda a eliminar los desechos y las toxinas, incluyendo los metales pesados.

Carbohidratos integrales: como arroz, pan, fideos integrales, etc., le aportarán la energía que su cuerpo necesita en forma sostenida para combatir la falta de ánimo.

Suero de leche: tomado antes de las comidas, para ayudar a acelerar la digestión y evitar la sensación de incomodidad.

Fruta fresca: consúmala en cantidad por las mañanas, ya que son alimentos que aportan vitaminas y se digieren rápido. Principalmente fruta cítrica (limón, naranja, lima, pomelo), frutilla, manzana, etc.

Raíz de diente de león: está llena de vitamina A, pectina, proteínas y vitamina C junto con hierro y tiamina. Reduce la congestión y refuerza la capacidad funcional del hígado, ayudando en el proceso de recuperación.

Levadura de cerveza, yogurt de pajaritos o kéfir, semillas de sésamo, frutos secos como almendras, legumbres, leche o queso de cabra, aceite de oliva extra virgen (en pequeña cantidad).

Suplementos:

Ácido fólico (200 mcg): corrige deficiencias.

Vitamina C (3000 a 8000 mg en cantidades divididas): potencia la regeneración y sanación de los tejidos.

Vitamina E natural (400 UI o 300 mg): actúa como antioxidante y protege los tejidos.

En el mundo occidental, la cirrosis hepática tiene una prevalencia estimada de entre el 25 y el 30%. El pronóstico de la condición depende de una serie de factores, sin embargo, si realiza los cambios en la dieta aquí expuestos e incluye los suplementos mencionados, puede mejorar su salud en general y llegar incluso a fomentar la regeneración del tejido hepático destruido. Todo depende de la constancia y la voluntad que tenga para superar la condición.

*Si realmente quiere hacer el cambio y dejar de beber, hay muchos amigos con experiencia de vida dispuestos a ayudarlo en el Club de Abstemios de Chile. Fono: 02-681 13 97