Cardo Mariano: Prevención y cura para el hígado

El cardo mariano se ha convertido en un gran remedio botánico, apoyado por pruebas científicas que demuestran que puede prevenir y revertir el daño hepático

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El cardo mariano (Silybum marianum), podría ser la más firme esperanza para una cura hepática milagrosa o para evitar necesitarla. En Europa, el cardo mariano se ha convertido en un popular remedio botánico, apoyado por pruebas científicas sólidas que demuestran que puede prevenir y revertir el daño hepático, regenerando células y grandes superficies del tejido del hígado por su contenido de flavonoides silimarina y silibinina, sus compuestos más activos.

Es seguro. No lleva advertencia alguna ni restricción porque, a pesar de ser muy efectivo, el cardo mariano prácticamente carece de efectos colaterales. Menos del 1% de las personas presentan algún efecto secundario como molestias estomacales, náuseas y una ligera diarrea durante los primeros días.

Protector del hígado

Por su gran poder desintoxicante, el cardo mariano limpia el hígado de sustancias nocivas como el alcohol y las drogas. En investigaciones con pacientes de hígado graso por abuso de alcohol, el cardo mariano disminuye en un promedio de 80% los niveles enzimáticos GOT (transaminasa glutámico oxalacética), indicadores de daño hepático.

Regenera células hepáticas

-Hepatitis

Reportes alemanes indican que el cardo mariano contribuyó a curar la hepatitis B, la forma más común de esta enfermedad, atribuida a causas virales o al alcohol. En casos de hepatitis crónica, se ha podido comprobar la eficacia del tratamiento a los 9 meses con 420mg diarios.

-Cirrosis

Estudios de riguroso diseño (doble ciego) han descubierto que el uso prolongado de cardo mariano disminuye la progresión de la cirrosis, pudiendo los pacientes cirróticos sobrevivir más tiempo, específicamente aquellos con cirrosis inducida por el abuso de alcohol.

Contrarresta el daño por fármacos

El cardo mariano protege contra la toxicidad provocada en el hígado por fármacos, como: acetaminofeno (paracetamol o Tylenol), analgésicos en general, psicotrópicos, antidepresivos, fármacos para disminuir el colesterol, así como también fármacos quimioterapéuticos y antirretrovirales. De hecho, cualquier fármaco que mencione la posibilidad de dañar el hígado como efecto secundario, puede ser parcialmente neutralizado por el extracto de cardo mariano.

Además es depurativo, mejora la digestión y reduce los niveles de colesterol y azúcar en la sangre

Tal vez los efectos protectores más impresionantes de la silimarina (principio activo del cardo mariano) serían ante el envenenamiento severo del hongo venenoso Amanita phalloides, un efecto que ha sido reconocido desde hace mucho en la medicina folclórica. La ingestión de A. phalloides, o sus toxinas, causa un envenenamiento severo y aproximadamente un 30% de las víctimas mueren. En modelos experimentales, cuando la silimarina se administró antes del envenenamiento con la toxina de la Amanita, fue 100% efectiva en prevenir la toxicidad. Incluso si se da 10 minutos después de la ingestión de la toxina de la Amanita, contrarresta completamente los efectos tóxicos al ser administrado por vía intravenosa. Si se da dentro de 24 horas, la silimarina aún prevendrá la muerte y reducirá muchísimo la cantidad de daño al hígado.

Ref: www.sciencebasedmedicine.org/milk-thistle-and-mushroom-poisoning/

¿Cómo actúa?

El hígado puede ser dañado como resultado de algunas toxinas que producen o actúan como radicales libres, daño que puede ser prevenido con la silimarina del cardo mariano porque actúa como un antioxidante. Se ha demostrado en sujetos sanos que la silimarina aumenta el contenido de glutatión del hígado en un 35%. El glutatión es responsable de desintoxicar un amplio rango de hormonas, drogas y sustancias químicas, por lo que aumentar su contenido en el hígado significa que éste tiene una capacidad incrementada para las reacciones de desintoxicación.

El cardo mariano también estimula la actividad de otro potente antioxidante, el superóxido dismutaso, en las células de personas con enfermedades hepáticas. Es interesante señalar que este antioxidante parece estar particularmente dotado para atacar el tipo de radicales libres dañinos que genera el alcohol en el hígado.

La mayoría de los investigadores está de acuerdo en que otro modo en el que el hígado puede ser dañado, es por la acción de los leucotrienos, que son compuestos producidos por la transferencia de una molécula de oxígeno a los ácidos grasos poliinsaturados. Esta reacción es catalizada por la enzima lipooxigenasa, y como la silimarina es un potente inhibidor de esta enzima, inhibe la formación de los dañinos leucotrienos.

Forma de consumo

Si se usa un extracto de silimarina estandarizado al 70 u 80%, se pueden lograr efectos terapéuticos con una pequeña cantidad tomada con agua antes de las comidas (debe fijarse bien en la cantidad de silimarina que aporta cada cápsula).

Dosis preventiva: 280mg de silimarina repartidos en dos tomas al día.

Dosis terapéutica: 420mg repartidos en tres tomas al día.

Tras la mejoría de los síntomas y la obtención de buenos resultados en los análisis de sangre, se puede reducir la dosis diaria a 280mg.

Es posible observar mejorías en 2 semanas. En caso de daño hepático por alcohol, el paciente se fortalece, mejora su apetito y disminuyen las náuseas.

Fuentes:

  • Carper, J (1998). Remedios Milagrosos (traducido por Magnet, A). Barcelona: Ediciones Urano. p149-161. (originalmente publicado en inglés en 1997)
  • www.mayoclinic.org