El carbón vegetal, un aliado para nuestra salud

En este mes de las Madres vayan para ellas estos secretos sacados de mi “botiquín casero de primeros auxilios”. En los hogares se presentan muchas emergencias de salud que se agravan mientras se va a urgencias, en donde generalmente la espera transforma la emergencia en una situación grave.

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En este mes de las Madres vayan para ellas estos secretos sacados de mi “botiquín casero de primeros auxilios”. En los hogares se presentan muchas emergencias de salud que se agravan mientras se va a urgencias, en donde generalmente la espera transforma la emergencia en una situación grave.

En esta oportunidad aprenderemos sobre un sencillo y barato elemento que se encuentra en nuestras casas, en un galpón o despensa, a la espera de algún día ser usado para celebrar el partido ganado o la independencia de Chile. Me refiero al carbón vegetal.

Escondido por su feo y sucio aspecto, pocas personas saben de la importancia del carbón vegetal para ser usado en emergencias hogareñas, siendo para mí las más importantes aquellas relacionadas con nuestra salud.

Antes de que se descubriera la penicilina, el antibiótico que se usaba en los hogares era el carbón vegetal, que salvó muchísimas vidas. El ideal es hecho de pino o eucalipto (que es el que tengo a mano en mi botiquín), pero cualquiera que haya sido horneado con el mínimo de oxígeno nos sirve. No se trata de palos quemados en una fogata; esos están quemados con oxígeno del ambiente. Se trata del carbón hecho en hornos especiales o enterrados, o sea el que se vende para los braseros, cocinas y quinchos.

La enorme capacidad de absorción del carbón ha sido reconocida desde el tiempo de Hipócrates, siendo capaz de atrapar casi cualquier cosa. He leído que un cubo de carbón de un centímetro por lado puede absorber 1.000 metros cuadrados. No sé si ese dato es exacto, pero que limpia de toxinas, venenos y todo a su alrededor lo vengo experimentando hace muchos años. Y les hablaré a partir de mi experiencia de las maravillas y los milagros que el inocente carbón puede hacer a favor de nuestra salud.

Compre carbón vegetal para el asado, pero guarde un buen trozo. Lávelo bajo el chorro de la llave, déjelo secar y póngalo entre dos pedazos de género (yo lo meto en una pierna de pantalón de mezclilla que tengo para eso). Proceda ahora a molerlo bien usando un rodillo o la piedra del mortero. En el molinillo del café también queda estupendo. Guarde el polvo resultante en un frasco de vidrio y deje en el botiquín. No debe recibir humedad, porque pierde su potencia. Este polvo de carbón seco lo podrá usar tanto en infusiones como en cataplasmas o aplicaciones tópicas. Y me atrevo a decir que este frasco de oro negro le va a servir para unos mil usos.

Para muestra un botón. ¿Una abeja picó a un miembro de su familia?  Puede que en algunos ocasione una leve molestia, pero en otros es capaz de producir un fuerte ardor y picor, inflamando y afiebrando la zona por varias horas. Estos síntomas pueden llegar a agravarse mucho en caso de una persona alérgica. Por lo tanto, de inmediato forme una pasta blanda mezclando un poco de agua hervida pero fría con una cucharadita de carbón. Si usa gel de aloe vera, mucho mejor. Coloque esta pasta sobre la picadura. Generalmente con la primera aplicación basta, pero si no, vaya cambiándola cada vez que se seca, hasta que desaparezca el dolor o la picazón.  Para más seguridad, dele a beber una limonada fría con un poco de miel y una cucharada sopera de carbón. ¡Jamás llegarán a la posta con este primer auxilio tan eficaz!

No se pierda los siguientes artículos donde le iré entregando los olvidados remedios de nuestros antepasados para mejorar en forma tan sencilla una gastritis, un dolor de oídos o una conjuntivitis, entre muchos otros. Le aseguro que la mayoría de esas emergencias se solucionarán en casa antes de llegar a urgencias. ¡Hasta la próxima!