BOLETÍN 4

Entrevista a la actriz Alejandra Herrera:

El déficit atencional en adultos, desde una mirada natural y holística

Se considera que el trastorno por déficit atencional e hiperactividad es propio de la infancia y la adolescencia. Sin embargo, poco se habla de este trastorno en adultos. ¿Se ha preguntado qué pasa con esos niños que alguna vez fueron diagnosticados y tratados? ¿Cómo continuaron su vida adulta? Se estima que un 70% de los niños diagnosticados con este trastorno van a continuar teniendo las mismas características de adultos: alteraciones en el rendimiento académico, desadaptación al medio laboral, relaciones interpersonales complicadas, estados mentales alterados y consumo o dependencia a sustancias tóxicas.

Alejandra Herrera Andreucci es una conocida actriz chilena, protagonista de varias teleseries nacionales emblemáticas como Amor a Domicilio o Adrenalina. Ella fue diagnosticada con TDAH y tratada con medicamentos, pero decidió dejarlos e iniciar su propio proceso de sanación. Con esto pudo tomar el control de su vida y enfocar su energía de manera sana y productiva.

Le invitamos a leer su interesante historia en la edición 154 de El Guardián de la Salud, disponible en kioscos desde el miércoles 1 de marzo de 2017.

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Sr. Watcher:

Muerte por iatrogenia en el Sename, el caso de la pequeña Lissette revela una horrible verdad

Hoy, en un nuevo capítulo de “Noticias que no verá en las noticias”, nos hemos enterado de todo lo que escondía la muerte de la pequeña Lissette Villa en instalaciones del Sename, en abril de 2016. Este caso ha sido bastante mediático, sin duda, ya que encendió las alarmas y puso el foco de la atención pública en las negligencias que rodean a esta institución. Sin embargo, lo que se está cocinando ahora no tiene mucho de mediático; es más, los medios masivos nuevamente no están cubriendo toda la verdad, y es que la muerte de esta niña se debió a una mala medicación. Se trata de un caso más de muerte por iatrogenia, palabra que significa ‘daño a la salud causado o provocado por un acto médico’.

Primero dijeron que había “muerto de pena”. La entonces directora del Sename –Marcela Labraña– atribuyó el paro cardiorrespiratorio que terminó con la vida de Lissette a un cuadro agudo de angustia. “El domingo ella estaba esperando una visita de un familiar cercano, y esa persona no llegó. Ella tenía un estrés postraumático producto de un abuso sexual intrafamiliar. Eso la hizo estar bajo una terapia y un tratamiento puntual a raíz de sus vivencias”, dijo.

“Más antecedentes de este caso en la edición 149 del GS”.

Después le echaron la culpa a las cuidadoras de Lissette, quienes están siendo investigadas por torturas con resultado de muerte, ya que se habrían subido encima de ella en un intento por estabilizarla, lo que le habría provocado muerte por asfixia.

Sin embargo, la parte querellante asegura que hay un reporte del Servicio Médico Legal que dice que Lissette murió por arritmia cardíaca producto de una mala medicación. Es decir, por iatrogenia. Además, están acusando al fiscal a cargo de estar coludido en el ocultamiento de información para que esta verdad no salga a la luz. ¿Por qué? Pues porque si terminan reconociendo que la muerte ocurrió por la medicación, entonces la responsabilidad recae en el Ministerio de Salud y en los médicos que estaban a cargo de tratar a esta niña.

El Sename se ha transformado en una
clínica psiquiátrica ilegal  

Impactantes declaraciones hizo el psiquiatra Rodrigo Paz en una entrevista realizada en diciembre pasado en el programa radial País Generoso, de radio Zero, en donde afirmó que la muerte de la pequeña Lissette se debió a los medicamentos que estaba tomando.

Revisemos a continuación un extracto de la entrevista que se dio al aire, entre los periodistas Juan Carlos Fau, Iván Guerrero, Werne Núñez y el psiquiatra, el doctor Rodrigo Paz.

“El fiscal Marcos Emilfork miente. Miente cuando le dice al país que Lissette fue víctima de tortura, de apremios ilegítimos, y que murió de asfixia. La verdad es que efectivamente Lissette fue mal contenida por dos educadoras que estaban de turno en ese momento, (pero) no hubo tortura, no hubo apremios ilegítimos, lo que hubo fue una maniobra de contención mal hecha o en un contexto de una paciente con una grave patología psiquiátrica descompensada, con dos auxiliares de trato directo que no tenían ninguna formación, ni tienen por qué tenerla, porque el Sename no es una clínica psiquiátrica”.

Frente a la pregunta sobre si Conne Fritz Castillo y Thiare Oyarce García, que son las auxiliares que van a ser formalizadas, actuaron sin dolo o intención, el psiquiatra respondió:

“Absolutamente. Para que haya tortura, tiene que haber primero una intención. Si ustedes revisan la legislación chilena, y la del mundo, para que haya tortura tiene que haber dos finalidades; una, para obtener información (…), y la otra, cuando hay un castigo”.

“Nada de eso hay en este caso. Para que una chica (o adulto) muera de asfixia por compresión torácica se requiere enormes presiones sobre el tórax, sostenidas durante varios minutos. Por ejemplo, cuando hay avalanchas humanas (por ejemplo, en conciertos) donde decenas de personas se acumulan sobre otra, generando verdaderas toneladas de fuerza que impiden todo movimiento respiratorio. Nadie se muere porque se le sienten arriba del tórax cuando se está agitado. Eso no provoca compresión torácica”.

–Si sus apreciaciones son ciertas, entonces el Ministerio Público estaría protegiendo a alguien. ¿Pero a quién?

“Están protegiendo a los médicos que le causaron la muerte por arritmia cardíaca, tal como afirma el experto anatomopatólogo René López, que fue el que practicó la autopsia a Lissette y concluye en su informe que ella murió de una arritmia cardíaca porque estaba pésimamente medicada. Estaba tomando tres medicamentos”.

“Nosotros tenemos identificados a tres médicos del hospital, que sistemáticamente durante meses prescribieron dosis de un medicamento que se llama olanzapina, un antipsicótico que se usa para el tratamiento de la esquizofrenia en adultos, y que no está indicado para niños. Además le daban 20 ml, una dosis que no está aprobada (ni siquiera para adultos). Está estudiado en todo el mundo que la olanzapina, cuando se da en dosis muy altas y sobre todo cuando se asocia a aumento de peso, provoca arritmias cardíacas, y de hecho el Dr. López reporta en su informe que el tejido miocárdico y el hígado estaban tapados en grasa, y eso altera la conducción cardíaca. Lo que aquí ocurrió fue que esta chica, que tenía esta vulnerabilidad y que además le dicen de un día para otro que se tiene que ir a otro lugar, queda con una crisis, angustiada, taquicárdica, rabiosa y además agitada, muere de una arritmia cardíaca por torción de punta, una fibrilación ventricular”.

–¿Por qué estarían protegiendo a estos médicos e inculpando a estos funcionarios del Sename ¿cuál es la razón de fondo?, pregunta Werne Núñez.

“Porque inculpar a los médicos de un servicio público de otro organismo del Estado es hacer ver a la opinión pública que la mayoría de las muertes en Sename se producen por negligencia del Ministerio de Salud. El gran déficit, lo que mata a los niños en el Sename, es la falta de atención médica adecuada y oportuna, y de revelar eso en el caso de Lissette, es un problema político tremendo para este Gobierno y el que venga, que es asumir que no tenemos Ministerio de Salud y no tenemos hospitales públicos preparados para atender a estos niños. De hecho, El Mostrador reporteó hace unos meses atrás cómo millones de pesos que el Gobierno anterior había destinado para construir unidades de salud mental especializada en niños del Sename, fueron destinados a otra cosa. Emilfork es puesto ahí por el fiscal nacional, en una operación política, para obstruir esta investigación, para dirigirla de tal manera de no tocar los intereses políticos del Gobierno”.

–¿Los problemas de gestión y de preparación de los funcionarios tanto del Sename como de los centros asociados al servicio, no son tan profundos o no son tan importantes comparados con la red de protección que ha dirigido las miradas de la opinión pública hacia otro lado?, pregunta Iván Guerrero.

“Hay varios problemas en Sename, y el principal es que lo han transformado en una clínica psiquiátrica ilegal. Lissette nunca debió estar en Sename, debió haber estado en un programa de salud mental del Ministerio de Salud para niños con graves trastornos anímicos. Por lo tanto, cuando dicen que van a capacitar a los funcionarios del Sename, ¿en qué los van a capacitar? ¿Los van a transformar en psiquiatras? ¿En técnicos paramédicos especializados en psiquiatría? Eso es absurdo. Lo que corresponde es que el Ministerio de Salud invierta mucho, pero mucho dinero, en centros especializados, que era lo que se propuso en el Gobierno anterior y que este Gobierno desmanteló, para tratar a los niños con patologías psiquiátricas más graves. Una vez que se estabilizan, claro que pueden ir a un hogar del Sename, donde ya están estabilizados y donde se puede hacer todo el trabajo de ver qué pasa con las familias, ver si hay un abuelo o un tío que se pueda hacer cargo, o entregarlo en adopción. Las adopciones hoy día se dilatan no porque la ley sea mala, el problema es que el 2% de todo el presupuesto del Sename está destinado a controlar equipos de adopción, entonces hay colas y colas de gente esperando adoptar, pero no hay equipos que evalúen cada caso. Evaluar un caso significa evaluar al niño, su familia, encontrar una familia de acogida mientras tanto, luego una familia adoptiva, eso es mucho dinero. Y ese dinero no está para las cosas importantes, sino que se gasta en una pléyade de programas inútiles”.

El 24 de diciembre de 2016, el psiquiatra Rodrigo Paz presentó una querella en el 7° Juzgado de Garantía en contra de los fiscales Marcos Emilfork y Érika Vargas por el ocultamiento de un informe del Servicio Médico Legal que concluye que Lissette Villa falleció de una arritmia cardíaca. “El Juzgado analizó los antecedentes que presentamos y declaró la querella admisible”, informó cnnchile.cl.

Conclusiones

Estamos inmersos en una sociedad en donde prima la hegemonía del discurso médico alópata por sobre cualquier cosa. Y lamentablemente podemos ver cómo se hace lo imposible para mantener la imagen de que esta medicina imperante es perfecta e intocable. Que no tiene nada de malo, o que si lo tuviera, sus beneficios sobrepasan con creces los mínimos daños que pudiera ocasionar al bien mayor. Especialmente si hablamos de salud pública. Es cosa de ver el trato que se le da a la palabra de un médico que defienda a las terapias con medicamentos y productos farmacéuticos o cirugías invasivas y a otro que critique estos métodos, o que prefiera formas naturales no invasivas ni peligrosas. Los dardos implacables van en contra de quien ose criticar o dar a conocer las malas prácticas.

Ahora nos vemos enfrentados a un tema país que nos ha escandalizado a todos. Pero más allá de la corrupción política detrás, lo realmente preocupante, al menos desde mi perspectiva, es que existan médicos psiquiatras trabajando con niños que tengan el descriterio de recetar un medicamento como el que tomaba Lissette y dejarla sin supervisión, a merced de su triste destino, como si no bastara con todo su historial de abuso y abandono. ¿Ameritaba realmente que tomara drogas tan fuertes o en dosis tan altas? ¿No hubiese sido mejor someterla a otros tratamientos un poco más integrales y menos tóxicos?

Quizás esas preguntas tampoco pasen por los mismos psiquiatras que determinaron su diagnóstico, sino que ellos dirían que el sistema está corrompido y entonces no hay mucho que hacer. Pero ellos se olvidan que firmaron un juramento que dice “no harás daño”. Y lo peor de todo, es que cuando se descubre la verdad, la tratan de ocultar como ratas asustadas. ¿Por qué no asumir la responsabilidad de su falta de ética? ¿Por qué no evidenciar lo innecesario y peligroso de la mayoría de los tratamientos psiquiátricos?

Como dice el psicólogo Sebastián Reyes, “Yo creo que el problema es cualitativo, tiene que ver con el hecho de que la psiquiatría, como es medicina, intenta tratar problemas médicos que muchas veces no son médicos. Uno habla de problemas médicos cuando se habla de esquizofrenia, trastorno bipolar, problemas que están relacionados con desórdenes químicos. Pero hay problemas que no son químicos; una depresión no es química, porque a ti te deprimen situaciones sociales, psicológicas. El estado de ánimo no es algo solo químico, es una de las tantas variables. Lo que intenta hacer la psiquiatría es tratar una arista que podría ser el 10% químico, como si fuera el 100%, y eso ya no es científico. Hay un conflicto de base, de definiciones del problema. La psiquiatría intenta tratar la mayor parte de los problemas como médicos, y ahí está el error”.

“Puede leer más sobre los peligros de la industria psiquiátrica en las ediciones 95 y 96 del GS”

La medicina tradicional va a tener que reinventarse pronto. Estamos frente a un nuevo tipo de ciudadano, mucho más informado y crítico. Va a ser cuestión de tiempo para que las personas se den cuenta de la verdadera medicina; la que no hace daño y funciona. Y que no es la convencional, que depende 100% de la industria farmacéutica, por mucho presupuesto en marketing que tengan para desembolsar con el fin de convencernos de que sí.