Ana María Gazmuri: Cannabis medicinal, aportando a una salud holística e integral

Afortunadamente, la evidencia concreta y objetiva está empezando a prevalecer por sobre la ideología y el prejuicio… gracias a profesionales de la salud dispuestos a incorporar cualquier alternativa que vaya a mejorar realmente la calidad de vida de sus pacientes.

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Hoy en día, hablar de marihuana en Chile ha salido del tabú generado por la guerra contra las drogas, y existe un espacio para la conversación seria sobre esta planta, especialmente acerca de sus propiedades terapéuticas.

Con una reconocida carrera como actriz de televisión y teatro, Ana María Gazmuri Vieira es hoy la gestora y Directora Ejecutiva de la Fundación Daya, que busca la despenalización y el libre acceso a la cannabis con fines terapéuticos. Ella es también quien hace las comunicaciones y realiza charlas en Chile y el extranjero, y pocos saben que es, además, terapeuta complementaria.

¿Cómo se inicia la Fundación Daya?

La Fundación Daya comienza a gestarse a finales del año 2012, momento en que renuncié a un espacio televisivo que tuve durante mucho tiempo, y ocurre la partida de una amiga muy querida producto del cáncer. Esto fue un punto de inflexión para mí.

La personalidad jurídica de la Fundación se logra a principios del 2014, y surge desde un compromiso personal y familiar de buscar alternativas naturales para brindar alivio al sufrimiento humano. Daya es una palabra sánscrita que quiere decir “amor compasivo” y es eso lo que nos inspira.

Desde la partida de mi amiga comencé a enterarme de lo que estaba ocurriendo en otras partes del mundo con el aceite y el extracto de cannabis. Además, tuve la oportunidad de viajar e informarme de esta realidad. Después ocurre que llega una persona, una mamá que tiene una chiquitita con epilepsia refractaria, de muy difícil manejo, sin resultados con tratamientos oficiales. Frente a la información obtenida, decidimos probar con un extracto que había llegado a mis manos. Y el resultado fue inmediato. Efectivamente esto que habíamos estado investigando constituía una alternativa terapéutica con gran potencial.

Así, de a poco empieza a correrse la voz y nuestra casa se empezó a transformar en un centro de atención y orientación a personas con diagnóstico o con alguna patología compleja donde podía existir la posibilidad de que la cannabis surtiera efecto.

Entonces decidimos institucionalizarnos, buscar un lugar fuera de casa, tratando de replicar las condiciones que teníamos: de acogida, de sensación de hogar, de cercanía y no de institución fría y distante. Lo que buscamos era incidir y transformar la realidad, generando alternativas; alternativas no solo terapéuticas en cuanto a incorporar el uso de la planta, sino también empezar a cuestionar el modelo de salud que hemos tenido, el cómo entendemos la enfermedad y la salud, el cómo vemos a un paciente como una persona integral y no como un conjunto de síntomas.

Las dos áreas de Fundación Daya son el trabajo directo con la comunidad, con quienes necesitan orientación y ayuda en productos basados en cannabis medicinal; y el camino de la investigación, que nos permita ir acercando e interesando también al mundo de la ciencia y la medicina.

Cuando comenzamos en esto costaba muchísimo encontrar un médico que estuviera dispuesto a trabajar con nosotros por el prejuicio. Pero de a poco se fueron sumando y hoy día tenemos una Dirección de Investigación y Estudios Clínicos que dirige la Dra. Küester.

Lo jurídico

Fundación Daya ha logrado la defensa de sus pacientes, oficiando recursos de protección, de nulidad y de amparo, gracias a la asesoría del estudio jurídico de Juan Pablo Hermosilla (el abogado de la Presidenta de la República). Así, hoy en día Fundación Daya está presente en 11 puntos del país.

¿Cómo ha sido el tratamiento de la prensa en general sobre este tema?
Solían ponerme la música de Bob Marley para profundizar la caricatura y el prejuicio, pero hoy mis apariciones son en un tono respetuoso. Nos hemos ganado el espacio. Cuando hay algún tema relacionado con esto la prensa viene a nosotros a preguntarnos, con seriedad, ya no desde la caricatura ni desde el estigma. Y eso nos parece que es un avance súper importante porque esos prejuicios, esa caricatura, finalmente han provocado que millones de personas a lo largo del mundo que podrían haberse beneficiado usando cannabis medicinal no lo hayan hecho. Esta caricatura finalmente es la consecuencia de la guerra a las drogas, la prohibición y todo este enfoque que se le ha dado a una planta que ha acompañado al hombre por miles de años, que ha estado a su servicio por sus ricas fibras y semillas, como planta sagrada enteógena, como planta maestra y, por supuesto, como planta medicinal. Sin embargo, de pronto en el siglo XX se demoniza y se la califica como casi la portadora de todos los males, cuando la verdad es que el hombre había coexistido con la planta en perfecta armonía durante muchísimo tiempo.

Afortunadamente la evidencia concreta y objetiva está empezando a prevalecer por sobre la ideología y el prejuicio. Cuando alguien en el nombre de la ciencia hace afirmaciones, el público tiende a creerlo y eso ha sido muy peligroso porque hemos visto afirmaciones que desgraciadamente solo denotan malas intenciones o ignorancia profunda. Pero eso está cambiando gracias a médicos, profesionales de la salud cada vez más comprometidos con humanizar su profesión, humanizar el vínculo con los pacientes, y estar dispuestos a incorporar cualquier alternativa que vaya a mejorar realmente la calidad de vida de sus pacientes.

¿Cuáles son los requisitos para pertenecer a la red Daya?

Tener un equipo multidisciplinario en que haya por lo menos un médico, un psicólogo terapeuta, un agricultor, un abogado y voluntarios que quieran colaborar. Aceptar los puntos de la pauta de convenio, que básicamente son la forma en que queremos entregar nuestro servicio a la comunidad. Uno de los requisitos es ser abiertos a la comunidad, sin discriminación de ningún tipo a las personas que se acercan a pedir ayuda.

Ahora estamos ad portas de nuestro segundo seminario internacional que es el 9 y 10 de diciembre. Está enfocado a profesionales de la salud, y patrocinado por el Ministerio de Salud, el Colegio de Químicos Farmacéuticos Bioquímicos de Chile, la Universidad de Valparaíso, la Universidad de la Frontera, y este año sumamos el patrocinio del Colegio Médico.

Hoy en día se ha avanzando en los estudios del sistema endocannabinoide, se empieza a abrir un potencial terapéutico en el área de la neurología, de la salud mental, del estrés post traumático, la depresión, la angustia, el dolor crónico, hasta la artritis reumatoide.

Obviamente que esto se siente como una amenaza para la industria farmacéutica, porque tenemos una planta que es capaz, en sus diferentes derivados, de reemplazar a más de cuarenta medicamentos y bajar sustancialmente los gastos monetarios que se destinan a salud, e incluso reducir las muertes por sobredosis por analgésicos opioides. Hay estudios sumamente importantes e interesantes al respecto.

¿Qué nos puedes contar sobre el sistema endocannabinoide, tan poco conocido por todos?

Nuestro propio organismo tiene un sistema que genera una sustancia similar a los cannabinoides que encontramos en la planta, que funcionan y operan con los mismos receptores que los cannabinoides de la planta, entonces a este sistema se le llamó endocannabinoide, y tenemos dos receptores CB1 y CB2, que se encuentran distribuidos a lo largo de nuestro organismo, en todos nuestros grandes órganos. Entonces, de estos cannabinoides que genera nuestro organismo, al primero que se descubrió que era similar, parecido al THC en su función, le pusieron anandamida, y esta anandamida viene de la palabra ananda, que quiere decir felicidad en sánscrito.

Y lo que se descubre es que este sistema fisiológico es probablemente el más importante de nuestro organismo, porque tiene la función de llevar el resto de los sistemas a su equilibrio. Está equilibrando permanentemente todas las funciones corporales que tenemos. Hoy día se sabe que un déficit de este sistema participaría en el origen de muchas patologías y desórdenes que tenemos. Y que equilibrando y trabajando este sistema endocannabinoide se podrían solucionar. Y cuando nuestro sistema endocannabinoide está deprimido, está bajo, está descalibrado, al ingresar cannabinoides provenientes de la planta somos capaces de regularlo.

Por eso es que surge toda esta explicación médica y terapéutica de la cannabis. La presencia de todos estos receptores en nuestro organismo es lo que explica la versatilidad terapéutica de la planta, el por qué sirve para tantas cosas tan distintas. Por otro lado, donde no tenemos receptores cannabinoides es en el tallo cerebral, algo muy importante, porque justamente eso es lo que impide morir de una sobredosis de cannabis, porque no es posible sufrir una depresión profunda ni del sistema respiratorio ni del sistema cardíaco. Eso es lo que hace que la planta sea muy segura.

¿Han sentido presiones de algún tipo?

Los intentos por detener nuestro avance han sido tremendos. Siempre comentamos que nunca nos esperábamos lo que nos iba a tocar realmente. El problema es el lobby en las sombras. Es que esto toca demasiados intereses y cuestiona también el rol todopoderoso del médico tradicional, porque los médicos que están trabajando en Fundación Daya están apostando a otra manera de hacer las cosas, y eso atemoriza a un cierto sector que se ha visto muy cómodo en su sillón de privilegio por cómo se ha manejado la ciencia y el poder que surge desde la profesión médica. Nosotros apelamos por una horizontalidad del vínculo entre el médico y el paciente, considerando la experiencia del paciente como fuente válida de conocimiento.

¿Qué opinión tienes sobre la marihuana recreativa?

Su uso debe ser consciente sobre todo cuando es para manejar una patología del cuerpo, o una patología anímica. Lo recreacional, la búsqueda de sensaciones pienso que está dentro del rango de la soberanía personal.


Puede revisar la entrevista completa en nuestro canal de YouTube.

Por Paulina Pizarro, escritora independiente.